La orden llegó de la Agencia Nacional de Protección de Datos, después de que la primera dama exigiera la baja inmediata de la plataforma. El detonante fue la muerte de una nena de 13 años que habría sido presionada a quitarse la vida en una transmisión en vivo. La medida ya generó un aluvión de críticas en redes.
BRASIL, Rio de Janeiro – Hace apenas un mes, la campaña de Lula da Silva venía tranquila. Las encuestas lo tenían arriba, entre 39% y 46% de intención de voto según la consultora, contra un 32% a 45% de Flávio Bolsonaro, y todo indicaba una carrera cómoda rumbo a octubre. Este miércoles ese clima se quebró.
La Agencia Nacional de Protección de Datos (ANPD) resolvió que Discord tendrá que suspender las transmisiones en vivo en todo Brasil. El argumento del organismo: hay que investigar fallas graves en la protección de niños y adolescentes dentro de la plataforma.
La empresa tiene tres días hábiles para cumplir la orden. Mientras tanto, Discord puede seguir funcionando con normalidad, pero sin la función «live», y así seguirá hasta que demuestre haber tomado medidas concretas para proteger a los menores.
Lo que pasó con la nena de 13 años

Todo se destapó después de que la primera dama, Janja da Silva, pidiera públicamente la semana pasada que Discord fuera dado de baja «de inmediato» en el país. Su reclamo tenía nombre propio: una nena de 13 años, en Mato Grosso do Sul, que habría sido presionada por otros usuarios para quitarse la vida durante una transmisión en vivo en la plataforma.
La presión del gobierno no tardó en traducirse en acción. El viernes, la ANPD abrió un proceso de fiscalización para revisar las fallas de Discord en la protección de menores, y mantuvo reuniones con la empresa hasta el martes.

En la resolución, el organismo, que depende del Ministerio de Justicia y Seguridad Pública, fue duro: dice tener evidencia sólida de que Discord no adoptó medidas razonables para prevenir el acceso, la exposición o el contacto con contenidos que impliquen violaciones graves a los derechos de niños y adolescentes. Y va más allá: sostiene que la plataforma viene siendo usada, de forma reiterada, para delitos como acoso, inducción a la autolesión y al suicidio.
Un dato que le pone números al problema: según Safernet, ONG que defiende los derechos humanos en internet, las denuncias vinculadas a Discord subieron 54% entre enero y julio de este año, comparado con el mismo período de 2025.
La medida no cayó bien en todos lados. El periodista de Globo Guga Chacra salió a cuestionarla y escribió en sus redes: «Todos los países donde Discord está prohibido son dictatoriales o gobernados por autócratas».
Según él, ninguna democracia prohíbe la plataforma para el conjunto de su población, y comparó a Brasil con países como Turquía, Rusia e Irán.
El comentario circuló rápido en X, donde cientos de usuarios, muchos de ellos adolescentes, empezaron a acusar al gobierno de actuar como una dictadura.
Discord responde: «La medida es prematura»
La compañía no se quedó callada. Calificó la decisión de «prematura» y aseguró que recién había recibido el expediente del caso el viernes anterior, por lo que todavía estaba dentro de plazo para responder. También rechazó la forma en que la ANPD describió su desempeño: según Discord, esa caracterización no refleja las inversiones que hizo en seguridad para sus usuarios.
La empresa afirma, además, que ya había detectado y dado de baja un servidor privado donde otros usuarios habrían incitado a la nena a autolesionarse antes de su muerte, y que parte de la actividad ilícita se coordinó en otras plataformas, no solo en Discord.
El caso, ocurrido el 22 de julio, sigue bajo la lupa: la ANPD también investiga fallas en la verificación de edad y en los mecanismos para reportar casos a las autoridades, y podría aplicar multas de hasta 50 millones de reales por infracción.
¿Le puede costar caro a Lula?
Todavía es pronto para saberlo, pero el momento no es casual. La polémica estalla a menos de dos meses de las elecciones, justo cuando la ventaja de Lula sobre Bolsonaro, de entre uno y ocho puntos según el sondeo, empezaba a mostrar señales de achicarse. Si el enojo en redes se traduce en algo más que tuits, todavía es una incógnita.

