Deportivo Merlo hizo un gran partido en el “Morumbí” por la fecha 39 de la Primera B y acariciaba una victoria fundamental, pero el local logró rescatar un agónico empate 1-1 en los últimos segundos de la adición.
En el comienzo, el local salió con ímpetu empujado por su gente y generó los primeros acercamientos, incluyendo un remate de Trejo y un cabezazo exigido de Vivas que pasaron cerca. Sin embargo, el Charro supo aguantar ese primer sofocón con solidez.
De a poco, nuestro equipo se acomodó en el mediocampo, emparejó las acciones y empezó a lastimar. El Charro avisó primero con una clarísima: Emanuel Quinteros sacó un potente remate dentro del área que obligó al arquero Tiago Libares a lucirse con un manotazo para sacarla por encima del travesaño.
Ya en el complemento, Laferrere intentó adelantar líneas moviendo el banco de suplentes para ganar peso ofensivo. Pese a ello, la defensa de Merlo se mostró firme, demostrando que el dominio rival era más intención que peligro real.
¡Y a los 28 minutos llegó el grito de todo Merlo! Tras una excelente resolución, Rodrigo Hernández se filtró entre los centrales locales, quedó cara a cara con Libares, lo gambeteó con toda la jerarquía y definió de zurda para poner el merecido 1 a 0.
A partir de allí, el local salió desesperado por el empate y fue el momento donde se agigantó la figura inmensa de nuestro arquero, Tomás Figueroa. Primero, le sacó un fuerte derechazo a Bramajo enviándolo al córner. De esa misma jugada derivó un penal para el Verde por una mano sancionada a Lucas Vallejo, pero Figueroa se vistió de héroe y le atajó el disparo a Trejo.
La actuación del "1" del Charro fue un verdadero recital en los minutos finales. Figueroa revalidó su título de figura indiscutida del partido tras desviarle un cabezazo a quemarropa a Denis en el área chica y, poco después, ahogarle el grito de gol a Romero achicándole el arco en un mano a mano espectacular.
Lamentablemente, el fútbol tiene estas cosas y, cuando el reloj ya marcaba el quinto minuto de descuento y los tres puntos parecían viajar al Parque San Martín, llegó el empate. Una pelota metida al área por Rebecchi encontró a Jonatan Morán, quien logró quebrar al fin la muralla de Figueroa para sellar el 1 a 1 definitivo.
Un punto que deja un sabor agridulce por haberse escapado en la última bola, pero que sirve para destacar la gran entrega del equipo en una cancha siempre difícil y la soberbia actuación de Tomás Figueroa bajo los tres palos.




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