El escenario político nacional vuelve a agitarse ante un movimiento estratégico que nace en el Senado. Sergio Uñac, exgobernador de San Juan y actual legislador nacional, formalizó un pedido ante las autoridades del Partido Justicialista (PJ) para realizar internas abiertas antes de que finalice el año 2026. La iniciativa, presentada mediante una carta y difundida en sus redes sociales, no tardó en encender las alarmas en el seno del peronismo, hoy conducido por José Mayans en un contexto de transición institucional del espacio.
La jugada de Uñac es leída por diversos sectores de la oposición como un gesto de sintonía indirecta con los planes de la Casa Rosada. El gobierno de Javier Milei ha manifestado de forma recurrente su intención de eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), una herramienta que el kirchnerismo y sus aliados consideran vital para ordenar las candidaturas presidenciales de cara al 2027 y contener a figuras que no forman parte orgánica de la estructura del PJ.
Desde el entorno de Cristina Kirchner —quien actualmente cumple su condena bajo modalidad de prisión domiciliaria— la reacción fue inmediata. Trascendió que dirigentes de máxima confianza de la exmandataria se comunicaron con el sanjuanino para manifestar su malestar. El argumento central del rechazo radica en que, sin las PASO, el peronismo perdería la capacidad de sumar los votos de aliados extrapartidarios clave, como Sergio Massa, el gobernador santiagueño Gerardo Zamora e incluso los sectores que orbitan alrededor de Axel Kicillof.
En su misiva, Uñac justifica su pedido bajo la premisa de una «preparación temprana y colectiva» ante lo que define como el fracaso de las políticas de ajuste del Ejecutivo actual. «Primero tienen que ordenarse las ideas y después los nombres», sostuvo el senador, quien además advirtió que el Gobierno nacional podría intentar un adelantamiento de los comicios para el primer semestre de 2027, buscando capitalizar el descontento social antes de una eventual profundización de la crisis.
Aunque desde el despacho del cuyano niegan cualquier pacto con el oficialismo, la sospecha en los pasillos del Congreso persiste. Si el PJ decidiera resolver su interna de manera privada o partidaria, estaría convalidando de hecho la irrelevancia de las PASO, facilitándole el camino legislativo a los libertarios para su derogación.
Por estas horas, el interbloque peronista en el Senado intenta surfear la tensión. Mientras algunos colegas de bancada de Uñac minimizan el hecho calificándolo como un intento de «ganar protagonismo» o «mover el avispero», la cúpula partidaria sabe que el debate es de fondo: sin una herramienta de unidad amplia, las chances de enfrentar con éxito el proyecto de reelección de Milei podrían verse seriamente comprometidas.

