El saldo positivo alcanzó los USD 2.711 millones impulsado por un fuerte crecimiento de las exportaciones energéticas. Sin embargo, las importaciones de inversión productiva volvieron a contraerse debido a la baja actividad interna.
El Indec publicó el informe del Intercambio Comercial Argentino (ICA), el cual reveló que el país alcanzó en abril un superávit comercial devengado de USD 2.711 millones. Se trata del saldo positivo más abultado para un solo mes en toda la serie histórica del indicador, que comenzó en enero de 1992.
Con este resultado, el primer cuatrimestre del año acumuló un saldo a favor de USD 8.277 millones. La cifra supera incluso el inicio de 2024, período que había marcado un récord previo tras la devaluación de diciembre de 2023, aunque en aquel momento el fenómeno estuvo motorizado casi exclusivamente por el desplome de las importaciones.
Los datos de abril consolidan un escenario de «economía dual» o a dos velocidades: sectores con fuerte salida al mercado externo en pleno crecimiento, frente a sectores dependientes del mercado interno que continúan rezagados por la caída del salario y del consumo.
El salto exportador liderado por la energía
Las exportaciones totales treparon un 33,6% interanual en valor y un 20,6% en cantidades. El principal motor del mes fue el sector energético, beneficiado por el incremento de los precios internacionales del petróleo y un fuerte aumento en los volúmenes despachados.
- Energía y combustibles: Saltaron un 85,9% interanual en valor y un 53,2% en cantidades.
- Sector agropecuario: Las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) crecieron un 5% en cantidades, mientras que los productos primarios subieron un 25% en la misma medición.
- Manufacturas de Origen Industrial (MOI): Registraron un incremento del 24% en cantidades.
El ministro de Economía, Luis Caputo, celebró el indicador a través de sus redes sociales:
«En abril las exportaciones de bienes alcanzaron un nuevo máximo histórico en valores, tanto en las exportaciones totales como en las de combustibles y energía, en tanto se registró el valor más alto desde noviembre del 2012 para las exportaciones de manufacturas de origen industrial».
Contracción en la inversión y consumo en alza
Por el lado de las importaciones, el valor total reflejó una caída del 4%, mientras que medidas en cantidades la baja fue del 7,7% interanual en abril (y del 10% en el acumulado del primer cuatrimestre).
La caída estuvo explicada principalmente por los bienes ligados a la producción y la inversión:
- Bienes de capital (maquinarias): Cayeron un 10,2% interanual en cantidades.
- Piezas y repuestos: Retrocedieron un 22,8% en cantidades.
- Bienes intermedios (insumos): Disminuyeron un 0,9% en cantidades.
En contraposición, las compras externas de bienes de consumo aumentaron un 0,4% interanual en cantidades, mientras que las de vehículos automotores crecieron un 11,3%. Este incremento del ingreso de productos terminados genera preocupación en el sector fabril local, que debe competir en un contexto de mercado interno deprimido.
La visión de los analistas
Los especialistas coinciden en que el superávit actual muestra una dinámica más saludable que en períodos anteriores, aunque persisten señales de alerta en la economía real.
Gabriel Caamaño Gómez, director de la consultora Outlier, sintetizó el escenario señalando un matiz: «Buenísimos los datos de cantidades exportadas, malos los datos de cantidades importadas».
Por su parte, el especialista en comercio exterior Diego Dumont analizó:
«Si miramos el volumen, las cantidades importadas se desplomaron un 10%, confirmando que el mercado interno aún no tracciona. El resultado del mes muestra un cambio de dinámica: el saldo positivo ya no depende solo del freno importador, sino de una potencia exportadora histórica. Argentina consolida un superávit de magnitud, pero con una economía de dos velocidades: una exportación récord liderada por energía y manufacturas, frente a una inversión productiva que sigue en terreno negativo».
Finalmente, Ammiel Nahuel Pardo, economista del Grupo SBS, anticipó las perspectivas para los próximos meses:
«El impulso de la balanza comercial vendrá por el lado de la continua mejora en cantidades exportadas en materia energética. En tanto, mirando las exportaciones agrícolas, la cosecha luce óptima, y también contribuirá durante el segundo trimestre. Por su parte, la Minería también podrá aportar lo suyo. En tanto, para las importaciones las claves pasarán por el Tipo de Cambio Real (TCR) y la dinámica de la actividad económica».
El impacto en el balance del BCRA
Más allá del dato comercial de bienes (devengado), la expectativa del mercado está puesta en el «base caja» del balance cambiario del Banco Central. El superávit comercial es clave para aportar las divisas necesarias que compensen la salida de dólares por turismo, pago de intereses de deuda y remisión de utilidades, conceptos que mantienen la cuenta corriente cambiaria en terreno negativo desde hace seis meses.


