Las ventas minoristas en el Día del Padre cayeron un 1,7% en términos reales. A pesar de esto, algunos rubros como librerías e indumentaria registraron crecimientos.
El Día del Padre no logró revertir la debilidad que atraviesa el consumo en Argentina. Según un relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas vinculadas a la fecha registraron una caída interanual del 1,7% en términos reales. Este resultado marca el tercer año consecutivo de baja, después de descensos del 1,7% en 2025 y del 10,2% en 2024.
El gasto promedio por compra alcanzó los $78.986, aunque los comerciantes señalaron que la mayor parte de las operaciones se concentró en productos de bajo costo y promociones. Los consumidores buscaron cuidar el bolsillo y evitar desembolsos elevados. Un 38,1% de los empresarios consideró que la fecha tuvo una incidencia moderada en las ventas, mientras que otro 36,5% afirmó que generó cierto movimiento comercial, aunque insuficiente para cambiar la dinámica del mes.
El estudio se realizó entre el 19 y el 20 de junio sobre 189 comercios de distintos puntos del país. A pesar del resultado general negativo, cuatro de los seis rubros relevados consiguieron cerrar la fecha con números positivos. Las mayores subas se observaron en librerías e indumentaria, ambos con un crecimiento del 2,1% interanual. También registraron avances los comercios de electrodomésticos, artículos para el hogar y equipos de audio y video (+0,8%), junto con calzado y marroquinería (+0,4%).
En cambio, las caídas más pronunciadas se verificaron en equipos, periféricos, accesorios y celulares, que retrocedieron 6,1%, y en cosmética y perfumería, con una baja del 3,8%. La financiación volvió a ser una herramienta clave para incentivar el consumo, con cuotas con tarjeta, promociones bancarias, descuentos por pago en efectivo y ofertas especiales por cantidad de productos.
Sin embargo, numerosos comerciantes advirtieron que la mejora en algunas categorías se consiguió a costa de resignar márgenes de rentabilidad. Incluso aquellos locales que lograron vender más unidades que el año pasado señalaron que debieron recurrir a fuertes promociones para concretar las ventas. En indumentaria, los descuentos llegaron en algunos casos hasta el 70% en artículos seleccionados, y las ventas se concentraron especialmente en los días previos a la celebración.
En cosmética y perfumería, los comerciantes vincularon parte de la caída a cambios en los hábitos de consumo, con clientes que visitan los locales para conocer o probar productos, pero terminan realizando la compra a través de plataformas digitales. La competencia de artículos importados comercializados por internet también es un factor que afecta al sector.
En electrodomésticos y artículos para el hogar, la financiación fue nuevamente el principal motor de las operaciones, aunque los comercios más pequeños señalaron dificultades para competir con los planes de pago y las promociones ofrecidas por las grandes cadenas. En las librerías, los comerciantes destacaron una marcada sensibilidad al precio, con consumidores que priorizaron los descuentos directos y optaron por alternativas accesibles.
El balance final dejó una señal que se repite en buena parte del comercio minorista: el consumo continúa condicionado por la búsqueda de promociones, la preferencia por productos económicos y la necesidad de financiar las compras, incluso en fechas tradicionalmente fuertes para las ventas.

