La isla caribeña se queda a oscuras tras una desconexión total del sistema eléctrico, el cuarto colapso eléctrico de alcance nacional en 2026. El Ministerio de Energía y Minas informó que se han activado los protocolos de recuperación del sistema.
La crisis energética en Cuba
Cuba sufrió este viernes una nueva desconexión total de su Sistema Eléctrico Nacional (SEN) a las 16:30 hora local (20:30 GMT), el segundo apagón general registrado en apenas una semana y el cuarto colapso eléctrico de alcance nacional en lo que va de 2026. El Ministerio de Energía y Minas (Minem) informó que «se han activado los protocolos de recuperación del sistema», aunque por el momento no se han precisado las causas de la incidencia.
Orígenes de la crisis
Cuba se encuentra sumida en una profunda crisis energética desde mediados de 2024, una situación que se ha agravado en los últimos tres meses con el bloqueo petrolero impuesto por EE.UU., que ha llevado los cortes eléctricos a máximos. La isla necesita más de 100.000 barriles diarios para cubrir su demanda energética, pero la producción nacional ronda únicamente los 40.000 barriles al día, por lo que depende en gran medida de las importaciones.
Consecuencias del apagón
La recuperación del sistema eléctrico cubano suele ser lenta y compleja. El procedimiento consiste en arrancar primero pequeñas fuentes de generación, como instalaciones hidroeléctricas, parques solares y motores de generación distribuida, para restablecer gradualmente el suministro en zonas aisladas. Posteriormente, estas áreas se interconectan hasta aportar la energía suficiente para poner nuevamente en funcionamiento las grandes centrales termoeléctricas que sostienen la mayor parte de la producción nacional.
Impacto en la economía y la sociedad
La crisis energética se ha convertido en uno de los principales factores que explican el deterioro económico de la isla. Los apagones han paralizado buena parte de la actividad productiva estatal y han alimentado el malestar social. La economía estatal se estima que se va a contraer al menos un 6,5 % este año, tras una caída acumulada de más del 15 % en los cinco años previos. La situación ha repercutido directamente en la actividad económica, la conservación de alimentos, el transporte y el funcionamiento de servicios básicos.
Un futuro incierto
Mientras las autoridades tratan de restablecer el suministro tras este nuevo colapso, la población cubana afronta otro episodio de incertidumbre en un contexto en el que los apagones han pasado de ser una emergencia puntual a convertirse en una realidad cotidiana. La evolución de la recuperación del SEN durante las próximas horas será determinante para evaluar el alcance de una crisis que, lejos de remitir, continúa profundizándose.


