El Gobierno logró sostener el superávit primario en mayo, pero la caída de la recaudación y el ajuste limitado ponen en riesgo el cumplimiento de la meta anual acordada con el FMI. Los economistas advierten que la recuperación de la actividad económica es clave para sostener el equilibrio fiscal.
El desafío fiscal
La caída de la recaudación comenzó a erosionar el resultado fiscal del Gobierno. Los economistas advierten que el margen para profundizar el ajuste es cada vez más limitado y que el desafío pasa por recuperar ingresos. A pesar de lograr sostener el superávit primario en mayo, el resultado mostró señales de desgaste.
Resultados fiscales
Según los datos oficiales, el Sector Público Nacional registró en mayo un superávit primario de $1,92 billones y un superávit financiero de $478.613 millones. El acumulado de los primeros cinco meses del año alcanzó $6,98 billones, equivalente a cerca del 0,7% del Producto Bruto Interno (PBI). Sin embargo, el acuerdo firmado con el FMI establece para 2026 una meta de superávit primario equivalente a $16,26 billones, lo que implica que el Gobierno ya alcanzó apenas el 43% del objetivo anual.
Caída de la recaudación
El deterioro fiscal comenzó a reflejarse en los ingresos. Durante mayo, los recursos totales crecieron en términos nominales, pero al descontar Ganancias mostraron una caída real del 4,1% interanual, la décima consecutiva. Sebastián Menescaldi, director asociado de Eco Go, sostuvo que la recuperación de la actividad económica será determinante para sostener el equilibrio de las cuentas públicas. «El Gobierno necesita que la actividad rebote para que la recaudación siga creciendo. El dato de mayo fue positivo por cuestiones extraordinarias vinculadas a Ganancias. Si se excluyen esos ingresos, la recaudación continúa mostrando una caída importante», explicó.
Margen para ajustar
El economista remarcó que el margen para profundizar el ajuste se redujo significativamente. «El Gobierno está cada vez más corto en lo que puede ajustar. La estrategia de seguir reduciendo gasto para sostener el superávit tiene un límite. Si logra fortalecer los ingresos, tendrá más margen para administrar mejor los recursos», señaló. Los números reflejan esa dificultad. En mayo, el gasto primario cayó 2,2% en términos reales, una reducción menor a la baja registrada en los ingresos.
Recortes y desafíos
Los principales recortes se concentraron en subsidios energéticos, con una caída del 18,5% real interanual, y transferencias discrecionales a provincias, con una caída del 24%. Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, considera que el esquema fiscal entra ahora en una etapa más compleja. «La administración sigue demostrando voluntad de contención fiscal, pero la motosierra que operó en 2024 y 2025 debe dar paso necesariamente a un ajuste más selectivo», indicó.
Alerta sobre el cumplimiento de la meta
Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) encendió una señal de alerta sobre el cumplimiento de la meta anual. La entidad comparó el desempeño actual con el de 2025 y concluyó que el Gobierno deberá incrementar significativamente el esfuerzo fiscal durante la segunda mitad del año para evitar incumplimientos. La consultora Equilibra coincide en que sostener el superávit exclusivamente mediante recortes resulta cada vez más difícil.
Estrategia alternativa
Andrés Asiain, director del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO), considera que el Gobierno ya comenzó a delinear una estrategia alternativa. «La reforma fiscal que se discute con el FMI apunta a incrementar la carga tributaria sobre sectores medios y bajos mediante cambios en Ganancias, Monotributo, IVA e impuestos a los combustibles», sostuvo. El economista agregó que la administración nacional enfrenta una disyuntiva compleja: profundizar un ajuste con creciente costo político o buscar nuevas fuentes de ingresos para sostener el equilibrio fiscal.

