Las empresas familiares enfrentan un gran desafío al tratar de trascender a su fundador. A pesar de representar el 80% del entramado productivo nacional, solo una de cada tres logra llegar a la segunda generación.
En el sur del conurbano bonaerense, miles de empresas familiares han surgido gracias a la iniciativa y el esfuerzo de sus fundadores. Estas empresas no solo generan empleo y crecimiento económico, sino que también representan una parte importante de la identidad de sus dueños. Sin embargo, cuando el fundador se acerca a la jubilación, surge un gran desafío: cómo asegurar la continuidad de la empresa sin su presencia.
Según el Instituto Argentino de la Empresa Familiar (IADEF), las empresas familiares representan alrededor del 80% del entramado productivo nacional, generan cerca del 70% del empleo privado y aportan aproximadamente el 60% del PBI nacional. Sin embargo, solo una de cada tres logra llegar a la segunda generación. Esto se debe en gran parte a la falta de planificación sucesoria, ya que menos del 20% de las empresas familiares cuenta con un plan formal para atravesar el proceso sucesorio.
La importancia de la planificación sucesoria
La planificación sucesoria no solo implica encontrar a quien ocupe el lugar del fundador, sino también profesionalizar la estructura de la organización y distribuir responsabilidades para que la empresa siga funcionando más allá de la persona que la creó. «Normalmente la empresa para los fundadores es casi un hijo más, sino el primero», explicó Pablo Loyola, presidente del IADEF. «Aquel que crea una compañía suele construir su identidad alrededor de ella: ‘Yo soy porque soy alguien en esta empresa. Imaginarse fuera es toda una pregunta existencial: ‘¿qué hago después?'».
El papel de las nuevas generaciones
Las nuevas generaciones también juegan un papel importante en la continuidad de las empresas familiares. Sin embargo, su incorporación puede generar conflictos, especialmente si no se planifica adecuadamente. Según Loyola, alrededor del 70% de las empresas familiares que desaparecen lo hacen por cuestiones ajenas a la coyuntura económica o de mercado. «Simplemente porque no se ponen de acuerdo», afirmó.
Ejemplos de éxito
Una empresa que ha logrado traspasar la primera generación con éxito es TYCSA, una pyme industrial especializada en ingeniería para la industria energética fundada en 1977. La familia decidió anticipar las conversaciones sobre la sucesión y separar los ámbitos de discusión entre el negocio y la familia. «Nosotros hablamos de los temas difíciles, los ponemos arriba de la mesa», sostuvo Jorge Scian, director de TYCSA y presidente de la Comisión de Energía de ADIMRA.
Lecciones aprendidas
La experiencia de TYCSA y otras empresas familiares que han logrado traspasar la primera generación con éxito ofrece varias lecciones importantes. En primer lugar, la planificación sucesoria es crucial para asegurar la continuidad de la empresa. En segundo lugar, la incorporación de las nuevas generaciones debe planificarse adecuadamente para evitar conflictos. Finalmente, la profesionalización de la estructura de la organización y la distribución de responsabilidades son fundamentales para que la empresa siga funcionando más allá de la persona que la creó.
En resumen, las empresas familiares enfrentan un gran desafío al tratar de trascender a su fundador. Sin embargo, con planificación, profesionalización y la incorporación de las nuevas generaciones, es posible asegurar la continuidad de la empresa y su legado.

