La actividad económica en Argentina cerró el primer semestre sin un despegue significativo, lo que llevó a las consultoras a moderar sus proyecciones para el año. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA prevé un crecimiento del 2,7% para 2026.
La actividad económica en Argentina cerró el primer semestre con un junio que no mostró un despegue significativo, según las mediciones de las consultoras privadas. Esto llevó a que estas entidades moderaran sus proyecciones para la variación del PBI del año. Tras las caídas consecutivas de abril y mayo, la producción cerró el primer semestre 1,1% por debajo de los niveles del último mes del año pasado, lo que indica una coyuntura de estancamiento.
Los bancos y consultoras que participan del REM del BCRA redujeron en 0,4 puntos su proyección para el total del 2026, pasando a estimar un crecimiento del 2,7% interanual. Para los 10 con mejor puntaje de aciertos, la suba será del 2,6%. La mayor parte de esta mejora esperada se explica por el arrastre estadístico del 2,3% que dejó el 2025, debido a que el grueso del crecimiento del año pasado ocurrió durante la última parte del año.
El BCRA presentó el Informe de Política Monetaria (IPOM) de julio, que reconoció un parate en el segundo trimestre, atribuyéndolo al escenario global menos amigable. Sin embargo, previó mejoras para lo que viene, impulsadas por el sector primario. La consultora LCG destacó que la dificultad será motorizar una mejora del consumo masivo, que se encuentra estancado debido a la baja del salario real registrado del 8,7% respecto a los niveles de noviembre del 2023.
Las consultoras que publican sus propias mediciones de actividad económica mensual observaron en junio un freno a la caída que se observó en abril y mayo, aunque sin un despegue que permita cambiar el signo al desempeño de lo que va del año. Así, tanto para Equilibra como para LCG, junio terminó sin variación, es decir con un 0%, aunque para Analytica hubo una mejora del 0,3% y para Orlando Ferreres y Asociados una del 0,4%.
El año arrancó mal, con una mejora del 0,2% desestacionalizado en enero, una baja del 2,5% en febrero, una suba del 1,5% en marzo y una caída del 0,5% en abril. Mayo rompió esta lógica con una caída del 0,5%. Si se da la proyección más optimista para junio, es decir el 0,4% proyectado por Ferreres, aún así el primer semestre habrá cerrado 1,1% por debajo de diciembre del año pasado. No hubo reactivación en la primera mitad del año.
En cuanto a las proyecciones para el resto del año, el BCRA prevé un crecimiento del PBI del 1% desestacionalizado en el tercer trimestre y otra mejora idéntica en el cuarto trimestre. Sin embargo, si la economía se mantuviera estancada desde junio en adelante, el año terminaría con una suba del 1%, bien por debajo del arrastre estadístico que dejó el 2025. La consultora Equilibra estimó una nueva baja del 2,8% mensual desestacionalizado en los préstamos al sector privado durante julio, lo que representaría la cuarta contracción consecutiva. Esta situación plantea un problema extra para la reactivación económica.

