El Banco Central de la República Argentina volvió a marcar un punto de inflexión en la política monetaria: encadenó 23 ruedas consecutivas con saldo comprador de dólares y ya acumuló más de USD 1.290 millones en lo que va de 2026. Los números confirman lo que durante años fue una promesa incumplida: el fin de la emergencia permanente y el inicio de una etapa de normalización real.
Este miércoles, la autoridad monetaria adquirió USD 44 millones, consolidando una racha inédita en la historia reciente. En apenas 22 jornadas, el BCRA acumuló USD 1.297 millones, lo que representa cerca del 13% del objetivo mínimo anual de acumulación de divisas, enmarcado en la denominada fase 4 del programa económico.
A diferencia de los experimentos fallidos del pasado, las compras se realizan sin esterilización, mediante emisión de pesos que no distorsiona el mercado ni presiona al alza las tasas de interés. El objetivo es claro: preservar la liquidez, ordenar el sistema financiero y evitar las trampas monetarias que vaciaron las reservas durante el kirchnerismo.
Como resultado de este proceso, las reservas internacionales se ubican en USD 45.417 millones. La leve caída diaria registrada se explica por movimientos de valuación de activos y no por ventas netas, un dato clave que confirma la solidez de la tendencia. De hecho, en el último mes, las reservas tocaron su nivel más alto desde agosto de 2021, alcanzando los USD 46.240 millones.
Parte de este fortalecimiento se explica por la revalorización del oro, activo estratégico que el Banco Central mantiene como resguardo ante la volatilidad global. Actualmente, la entidad posee cerca de 1,98 millones de onzas troy, que si bien registraron una corrección reciente, continúan aportando respaldo patrimonial.
El ingreso sostenido de divisas también responde a la liquidación del complejo agroexportador y a la emisión de deuda externa del sector privado, con estimaciones que indican que aún restan ingresar alrededor de USD 3.600 millones por colocaciones corporativas. Más dólares, más oferta y menos tensión cambiaria.
Para evitar distorsiones en el Mercado Libre de Cambios, el BCRA fijó un tope diario del 5% sobre el volumen operado, aunque en algunas jornadas se recurrió a mecanismos complementarios fuera del circuito tradicional, una práctica permitida para no alterar el funcionamiento del mercado mayorista.
De cara a todo 2026, las proyecciones oficiales estiman compras netas de entre USD 10.000 y USD 17.000 millones. Con el ritmo actual, el Banco Central no solo se encamina a cumplir sus metas, sino a demostrar que es posible fortalecer reservas sin controles asfixiantes, sin cepos y sin relatos.
Después de años de dilapidación, el dato es contundente: cuando se termina el déficit y se ordena la macro, los dólares aparecen. Y esta vez, se quedan.

