El Congreso argentino, considerado el «más reformista de la historia» por el presidente Javier Milei, enfrenta desafíos y obstáculos en la aprobación de proyectos clave. A pesar de algunos avances, la agenda de reformas se ha visto frenada por la oposición y las negociaciones con aliados.
El Congreso argentino, bautizado por el presidente Javier Milei como el «más reformista de la historia», ha avanzado a paso lento en la aprobación de proyectos clave. A pesar de los triunfos iniciales, como la sanción de la reforma laboral y los cambios a la Ley de Glaciares, el Poder Legislativo se ha visto entrampado por el caso Adorni y las negociaciones con aliados.
Con el receso invernal a la vuelta de la esquina, se espera un parate en el Congreso, que volverá a la carga con los proyectos que los hermanos Milei plantearon como prioridad para la segunda parte del año. Estos incluyen la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, la reforma política y electoral, la modificación al Régimen Zona Fría y los cambios a la ley de Inocencia Fiscal.
Sin embargo, estas prioridades tienen poco que ver con la promesa de Milei de tener un Congreso «más reformista de la historia». La reforma de la ley de Inocencia Fiscal, por ejemplo, es una ley impulsada por el propio Milei, y las modificaciones al Régimen Zona Fría y la reforma política y electoral siguen en «veremos».
El motivo de estos obstáculos es la oposición de algunos aliados, como los senadores que responden al gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, que no están a favor de acompañar la letra chica de los proyectos. Esto ha llevado a que los textos finales sufran modificaciones y se conviertan en leyes menos ambiciosas que las originales.
Milei prometió enviar 10 proyectos de ley por mes, pero esta cifra no se ha cumplido. El saldo de leyes sancionadas es muy escaso, con solo 5 leyes aprobadas: la reforma laboral, la reforma a la Ley de Glaciares, el Nuevo Régimen Penal Juvenil, el Acuerdo Mercosur-Unión Europea y el pago a Fondos Buitre.
Entre los proyectos que no han avanzado se encuentran la Ley Hojarasca, que sufrió modificaciones antes de ser aprobada en Diputados, y el proyecto de Inviolabilidad de la propiedad privada, que fue deshilachado por los aliados. La Ley de Ludopatía y la derogación de la Ley de etiquetado frontal de alimentos ni siquiera han comenzado a ser tratadas en comisión.
En resumen, el Congreso argentino enfrenta desafíos y obstáculos en la aprobación de proyectos clave, y la agenda de reformas se ha visto frenada por la oposición y las negociaciones con aliados. A pesar de los anuncios de que este sería el Congreso «más reformista de la historia», el saldo de leyes sancionadas es muy escaso.

