La fortaleza del dólar y la debilidad del yen japonés han convertido a Tokio en la ciudad más barata del mundo, pero un cambio en la tendencia podría afectar a los inversores que practican el «carry trade». La posible repatriación de capitales y el cierre de posiciones de «carry trade» podrían provocar una apreciación significativa del yen.
La fortaleza del dólar contra las principales divisas del mundo, con algunas excepciones como el yuan chino, ha tenido un impacto significativo en la economía global. En el caso de Japón, la combinación de baja inflación y depreciación del yen ha catapultado a Tokio como la ciudad más barata del mundo entre las 70 grandes ciudades, según el último «Mapping the World» del Instituto de Investigación del Deutsche Bank 2026.
El informe destaca que los alquileres, restaurantes, teléfonos móviles y servicios en Tokio son mucho más baratos que en otras grandes capitales internacionales. Por ejemplo, el alquiler de un departamento de tres dormitorios cuesta en Tokio una cuarta parte que en Nueva York. Los restaurantes de Tokio también son más baratos que los de Varsovia o Praga, y una comida para dos personas cuesta un tercio de lo que cuesta en Nueva York o Zúrich.
Sin embargo, esta situación se debe a la política monetaria aplicada por el Banco de Japón (BoJ) desde 2012, que ha mantenido las tasas de interés artificialmente bajas. Esto ha incentivado a los inversores a vender yenes y comprar activos denominados en monedas con tasas más elevadas, lo que se conoce como estrategia «carry trade». Según estimaciones del mercado, la dimensión del «carry trade» oscila entre 500.000 y 1.000.000 de millones de dólares.
La gente del banco alemán considera que esta situación se debe a la política monetaria aplicada desde 2012. El Banco de Japón mantuvo las tasas de interés artificialmente bajas, incluso cuando otras grandes economías comenzaron a normalizar sus políticas monetarias y elevaron el precio del dinero. Esto ha generado una notoria diferencia de rentabilidad entre Japón y otros mercados, lo que ha incentivado a los inversores a vender yenes y comprar activos denominados en monedas con tasas más elevadas.
Pero el problema es que, según estimaciones del mercado, la dimensión del «carry trade» es significativa, y una repatriación de capitales podría provocar una apreciación significativa del yen. La ministra de Finanzas de Japón, Satsuki Katayama, sugirió la posibilidad de orientar una mayor proporción de los activos de los fondos nacionales hacia inversiones domésticas, lo que podría favorecer la repatriación de capitales.
Además, la inteligencia artificial (IA) puede desempeñar un papel relevante en la recuperación económica de Japón. El país enfrenta un serio desafío demográfico, y la IA puede ayudar a mejorar la productividad y atraer inversiones tecnológicas. El gobierno japonés ha manifestado su ambición de convertir al país en una de las economías más favorables al desarrollo de la IA.
En resumen, la debilidad del yen ha convertido a Tokio en una ciudad atractiva para turistas y inversores, pero un cambio en la tendencia podría afectar a los inversores que practican el «carry trade». La posible repatriación de capitales y el cierre de posiciones de «carry trade» podrían provocar una apreciación significativa del yen, lo que podría transformar nuevamente el mapa mundial del costo de vida.

