Con liquidez suficiente gracias a las utilidades del BCRA, el Ministerio de Economía prioriza la estabilidad cambiaria y toma un respiro en su estrategia de estirar los plazos de la deuda en pesos.
El Tesoro nacional afrontará esta semana vencimientos de deuda por $11 billones. Para ello, presentará una licitación con un menú de instrumentos que marcará una pausa en su estrategia de extender la vida promedio de los compromisos (duration). Tras una primera operación mensual donde el rollover se ubicó apenas por debajo del 100% —lo que obligó a emitir $500.000 millones—, la expectativa oficial es lograr una renovación que no quede rezagada.
Si bien el fisco cuenta con depósitos suficientes en moneda local, buscará evitar una emisión significativa que sume presión sobre el mercado cambiario, en un contexto donde el dólar paralelo cotiza a $1.411.
En la agenda de colocaciones en moneda dura, el objetivo del Gobierno es robustecer sus depósitos para cubrir los compromisos financieros de julio, que ascienden a USD 4.400 millones. Actualmente, las tenencias del fisco en dólares alcanzan los USD 2.388 millones.
Para avanzar en esa línea, el Tesoro implementará los siguientes pasos en las licitaciones de este jueves:
- Bonar 2027: Incrementó el tope de la primera ronda para buscar USD 200 millones, a los que intentará sumar otros USD 105 millones en la segunda vuelta. De concretarse, completará el cupo de USD 2.000 millones fijado como meta para este instrumento.
- Bonar 2028: Mantendrá el objetivo de captar USD 150 millones en la primera instancia y USD 100 millones en la segunda.
Hasta el momento, las emisiones en el mercado local le permitieron al Tesoro hacerse de casi USD 3.000 millones.
Los depósitos en pesos del Tesoro registraron un salto extraordinario tras la transferencia de utilidades por parte del Banco Central (BCRA), que ascendió a $24,4 billones, elevando el total a $29,9 billones. Dado que unos $18 billones se destinarán a la recompra de letras intransferibles, el fisco dispone de una tenencia neta en moneda local de $11,9 billones.
Esta cifra es más que suficiente para cubrir la totalidad de los vencimientos de la semana sin requerir asistencia adicional del BCRA. Sin embargo, cancelar los compromisos utilizando exclusivamente esos fondos guardados implicaría volcar una fuerte masa de pesos a la calle. Esta emisión indirecta podría presionar la demanda de divisas, que se mantiene en un piso alto: desde las elecciones de octubre pasado, el atesoramiento de los hogares promedió los USD 1.900 millones mensuales.
Ante este panorama, las mesas de análisis convalidan el cambio de ritmo oficial. Desde la consultora Portfolio Personal Inversiones (PPI) destacaron:
«El Tesoro parece haberse tomado un respiro en su estrategia de seguir estirando la vida promedio de la deuda en pesos. Para ponerlo en perspectiva, en las licitaciones de los últimos tres meses colocó instrumentos con una vida promedio de 432 días, contra apenas 168 días en los primeros dos meses del año. Como resultado, la vida promedio de la deuda en moneda local mostró su primera suba, pasando de 1,55 a 1,66 años, el nivel más alto de los últimos siete meses».
Por su parte, desde el Grupo SBS coincidieron en que el escenario financiero luce controlado para el Palacio de Hacienda: «El vencimiento en pesos es de alrededor de $11 billones, la mayoría en manos de tenedores privados, aunque a juzgar por las condiciones de liquidez, la licitación no debiera ser desafiante para el Tesoro».


