El proyecto de derogación de la Ley 25.542 genera preocupación en la industria editorial, que advierte sobre la posible ventaja de grandes cadenas y plataformas sobre librerías independientes. El cambio podría aumentar la competencia, pero también afectar la diversidad cultural.
El Gobierno argentino está preparando un proyecto para eliminar el precio único de los libros, lo que forma parte de un paquete de desregulaciones impulsado por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger. El proyecto, que aún no ha ingresado al Congreso, busca derogar la Ley 25.542, que establece un precio uniforme de venta al público para los libros.
La iniciativa forma parte de un borrador de 144 páginas que propone modificar y derogar normas de distintos sectores de la economía. En el caso de los libros, el proyecto busca liberar la fijación de precios, lo que permitiría a librerías, cadenas comerciales, supermercados y plataformas establecer libremente los precios de los libros y aplicar diferentes descuentos.
La Ley 25.542, que tiene 25 años, establece el precio uniforme de venta al público para los libros, con el objetivo de que un mismo ejemplar tenga el mismo valor en los distintos puntos de venta. Sin embargo, el Gobierno sostiene que el cambio puede aumentar la competencia, mientras que la industria editorial advierte que las grandes cadenas y plataformas podrían quedar en una posición de ventaja frente a las librerías independientes.
El presidente de la Cámara Argentina del Libro, Juan Manuel Pampín, destacó que el precio único cuenta con el respaldo de los principales sectores de la industria editorial. «Los autores, las librerías y las editoriales estamos de acuerdo con esta ley», aseguró. Pampín agregó que «ninguno de los sectores de nuestro ecosistema pidieron ningún tipo de modificación, ni las librerías, ni las editoriales, ni los autores».
La Cámara Argentina del Libro sostiene que la eliminación del precio único puede afectar a las librerías independientes, que no cuentan con la misma capacidad que las grandes cadenas y plataformas para competir mediante descuentos. «Lo que hacen es no competir solamente por precio. Nosotros entendemos que también se puede competir por servicios, se puede competir por recomendación, se puede competir por otro tipo de cosas, y no solamente depender del algoritmo de una plataforma que lo maneja caprichosamente», explicó Pampín.
En cuanto al impacto de la medida en los precios de los libros a largo plazo, Pampín advirtió que «en un corto, mediano plazo, los libros seguramente tiendan a bajar un poco de precio», pero que a largo plazo «van a volver a aumentar». El presidente de la Cámara Argentina del Libro también destacó que la concentración editorial y la falta de diversidad cultural son problemas que se han observado en otros países con modelos similares, como México, Ecuador y Perú.
La Cámara Argentina del Libro todavía no ha sido convocada por el Gobierno para discutir la posible derogación de la Ley 25.542. «La cámara, por el momento, no fue convocada, y no fue convocada tampoco en 2023, y no fue convocada ahora. Realmente, nosotros le estamos pidiendo todo tipo de reuniones con diputados, senadores, ministros, secretarios…», aseguró Pampín.
El proyecto de derogación de la Ley 25.542 aún debe atravesar el debate legislativo antes de definir el futuro de la regulación del precio de los libros en Argentina.

