La cumbre «AI for Good» de la ONU reúne a expertos y líderes para discutir el uso responsable de la inteligencia artificial y su impacto en la humanidad. Sin embargo, la falta de consenso y la influencia de los intereses corporativos plantean desafíos para lograr un futuro más equitativo.
La cumbre «AI for Good» de la ONU, organizada por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), se llevó a cabo en un enorme centro de convenciones en Ginebra. El evento reunió a representantes de los sectores público y privado para discutir cómo aprovechar la tecnología en beneficio de la humanidad. Sin embargo, la conferencia estuvo marcada por una creciente preocupación sobre la desigualdad global y la falta de control sobre el despliegue de la IA.
Doreen Bogdan-Martin, secretaria general de la UIT, destacó la importancia de utilizar la IA de forma responsable para resolver los problemas más acuciantes de la humanidad, como el hambre, las enfermedades y el calentamiento global. Sin embargo, la pregunta sobre qué significa «el bien» y qué aporta a la humanidad estuvo presente a lo largo de toda la conferencia.
Giulio Coppi, alto funcionario humanitario del grupo de campaña Access Now, criticó la excesiva dependencia de los sectores humanitario y público en las grandes tecnológicas. «Deberíamos haber superado la era de la inocencia», aseguró Coppi, exigiendo que las organizaciones dejen de tratar a las empresas tecnológicas «como si fueran sus mejores amigas».
La cuestión del acceso a la IA y quién puede utilizar los modelos y comprar los chips también estuvo presente en el debate. Vijay Janapa Reddi, profesor de ingeniería en la Universidad de Harvard, señaló que «bueno» es un estándar demasiado vago para la ingeniería y que es necesario establecer criterios más concretos para evaluar el impacto de la IA.
La política de las infraestructuras y quién controla qué también estuvo presente en la cumbre. Gilles Thonet, secretario general adjunto de la Comisión Electrotécnica Internacional, destacó la importancia de considerar los derechos humanos en la creación de normas técnicas. Anja Kaspersen, directora de desarrollo de mercados globales del IEEE, señaló que las decisiones más trascendentales no se toman en asambleas de la ONU, sino que se integran en una arquitectura oculta, en las normas técnicas y en las decisiones de contratación pública.
Para solucionar esto, se propuso la creación de un middleware que traduzca los principios de alto nivel de los derechos humanos en una aplicación técnica y verificable. Jeremy Ng, asesor en materia de IA y economía digital del Banco Mundial, destacó la importancia de que las evaluaciones de impacto de la IA se conviertan en herramientas prácticas con verdadero peso.
Aunque se habló mucho, quizá hubo menos acciones concretas. Sin embargo, la ONU promocionó la creación de una comisión de 44 miembros diseñada para impulsar la «IA para el bien», copresidida por el presidente de Ruanda, Paul Kagame, y el director ejecutivo de Salesforce, Marc Benioff. La cumbre «AI for Good» de la ONU fue un paso importante hacia la creación de un consenso para definir qué significa «bueno» en el contexto de la IA y cómo se puede utilizar para beneficio de la humanidad.


