La Organización de las Naciones Unidas (ONU) insta a las empresas tecnológicas a revelar el verdadero costo ambiental de la inteligencia artificial (IA) y a adoptar medidas para reducir su huella ecológica. El secretario general de la ONU, António Guterres, pidió transparencia en el impacto ambiental de la IA para garantizar que sus beneficios lleguen a la humanidad.
La cantidad de agua, energía y terreno que consumen los grandes centros de datos que respaldan los modelos más avanzados de inteligencia artificial (IA) es enorme y está generando un elevado costo ambiental, además de afectar a diversas comunidades vulnerables. Así lo advirtió António Guterres, secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), quien pidió a las empresas tecnológicas transparentar el impacto ecológico del desarrollo de estas herramientas para garantizar que sus beneficios realmente lleguen a la humanidad.
El llamado a la transparencia
«Los centros de datos de IA tienen un hambre voraz de terreno, agua y energía. Es hora de ser transparentes. No más costos ocultos. No más trasladar la carga a quienes menos pueden soportarla», sentenció Guterres en un discurso pronunciado con motivo de la Semana de la Acción Climática de Londres. El dirigente de la ONU propuso la adopción de la «Iniciativa para la Transparencia Ambiental de la IA», que busca que las grandes compañías que desarrollan esta tecnología midan y divulguen públicamente el impacto ambiental de todos sus sistemas.
El impacto ambiental de la IA
Un estudio publicado por el Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de la ONU (UNU-INWEH) estima que los centros de datos que impulsan la IA podrían consumir alrededor de 945 teravatios-hora de electricidad hacia principios de la próxima década. Esta cifra equivale a casi el 3% del consumo mundial proyectado de energía eléctrica y representa aproximadamente el doble de la electricidad utilizada por Francia durante 2025. Además, la huella hídrica de estas instalaciones podría equipararse a las necesidades básicas anuales de agua potable de los 1,300 millones de habitantes del África subsahariana.
La respuesta a la crisis climática
Guterres sostuvo que el uso de combustibles fósiles es el elemento común que alimenta la crisis climática y la crisis energética, y que requieren una misma respuesta: «Una transición rápida y justa hacia una energía limpia, así como un impulso a la adaptación, la resiliencia y la justicia climática para quienes ya están sufriendo daños climáticos». El secretario general de la ONU destacó que las energías renovables constituyen una alternativa viable y cada vez más competitiva, y que más del 90% de la nueva capacidad renovable instalada en el mundo ya resulta más barata que las opciones fósiles de menor costo.
El llamado a la acción
«Tenemos la enorme oportunidad —y la responsabilidad— de convertir esta ‘Historia de dos crisis’ en una única historia de determinación, equidad y progreso compartido. Podemos finalmente cerrar el capítulo de los combustibles fósiles y construir un futuro impulsado por las energías renovables y basado en la justicia climática. Este es el momento de elegir. Nuestro momento de la verdad. Nuestro momento de oportunidad», concluyó Guterres. La ONU insta a las empresas tecnológicas y a los gobiernos a tomar medidas para reducir el impacto ambiental de la IA y a adoptar una transición rápida y justa hacia una energía limpia.


