El oficialismo vive una calma interna temporal que le permite avanzar con su agenda de desregulación y la reforma electoral, mientras la oposición debate sus propias candidaturas hacia 2027.
El reciente impasse político enfrió la tensión dentro de La Libertad Avanza, que había amenazado con detonar tras los cruces entre el asesor Santiago Caputo y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem. Aunque la disputa de fondo sigue latente, al menos dejó de desarrollarse a cielo abierto. Esta calma también se trasladó al Congreso, donde transcurrió una semana sin sesiones, pero continuaron ingresando nuevos proyectos de la agenda reformista anunciada por el presidente Javier Milei. Entre las iniciativas acumuladas en el Parlamento se destacan el Súper RIGI, la Ley de Lobby, la Ley de Ludopatía y la eliminación del etiquetado frontal.
El único amago de turbulencia ocurrió tras el Tedeum, debido a una confusión sobre el ingreso de Patricia Bullrich a una actividad en el Cabildo. La creciente autonomía de la ministra de Seguridad genera reticencias en Karina Milei, y su futuro electoral para 2027 sigue siendo una incógnita. La opción de reemplazar a Manuel Adorni como candidata en la Ciudad de Buenos Aires pierde fuerza ante las aspiraciones de Pilar Ramírez, jefa del bloque libertario en la Legislatura y principal armadora de la hermana presidencial en el distrito porteño. Ante este escenario, el propio Milei clausuró las especulaciones al mostrarse abrazado con Bullrich en el balcón de la Casa Rosada, enviando una señal de orden interno. Al respecto, Martín Menem minimizó los roces discursivos y afirmó: «Cualquier tipo de situación se resuelve en el vestuario».
Negociaciones por la reforma electoral
Si hay una reforma que obsesiona hoy al Poder Ejecutivo es la electoral, específicamente la eliminación de las PASO. En la Casa Rosada entienden que una grilla más despejada facilitaría el armado de cara a 2027. Aunque la iniciativa ingresó por el Senado y parecía condenada al fracaso por el rechazo inicial del peronismo, la UCR y el PRO, en los pasillos del Congreso comenzaron a surgir dudas en los bloques dialoguistas. Algunos legisladores radicales admitieron contradicciones internas entre defender las primarias en sus distritos y rechazarlas a nivel nacional.
Por el lado del PRO, los operadores evalúan posibles acuerdos si La Libertad Avanza garantiza el control de la Ciudad de Buenos Aires a Mauricio Macri. En esa sintonía, el expresidente relanzó su perfil federal y dejó correr la idea de una postulación propia para presionar al Gobierno, que necesita concentrar la oferta de centroderecha sin dispersiones.
El peronismo y sus debates internos
Incluso dentro del peronismo aparecieron posiciones disonantes sobre la reforma electoral. El gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, se manifestó abiertamente en contra de las primarias:
«Estoy en contra de las PASO, lo he dicho públicamente. El peronismo debería acompañar la reforma política».
La postura abre una ventana de negociación en las provincias más proclives al diálogo con la Nación, donde las candidaturas locales funcionan como moneda de cambio, especialmente ahora que Milei demostró que puede gobernar sin la necesidad de contar con mandatarios provinciales propios.
Mientras tanto, el kirchnerismo empieza a diseñar estrategias ante la posibilidad de que no existan las PASO. Para evitar una interna feroz en la provincia de Buenos Aires, sectores de La Cámpora evalúan una fórmula de consenso: si Axel Kicillof es el candidato presidencial, el sector liderado por Máximo Kirchner definiría al postulante para la gobernación. Asimismo, persisten los debates sobre el desdoblamiento de los comicios bonaerenses para separar las elecciones locales de las nacionales.
La agenda de desregulación de Sturzenegger
En paralelo a los debates políticos, el laboratorio de reformas del Ejecutivo no se detiene. El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, avanza con dos iniciativas que encendieron alarmas en distintos sectores económicos:
- Reforma inmobiliaria: Busca eliminar la obligatoriedad de la matrícula y del título universitario para ejercer como corredor, habilitar el trabajo interjurisdiccional y liberar honorarios y comisiones. Los colegios profesionales cuestionan la constitucionalidad del proyecto y advierten sobre riesgos en la seguridad jurídica.
- Venta de medicamentos: El proyecto apunta a quitarle a las farmacias la exclusividad de la comercialización para abrir el mercado a las plataformas de comercio electrónico.
Desde el sector de laboratorios y farmacias manifestaron una fuerte preocupación por la posibilidad de que los remedios se distribuyan por delivery. Fuentes del ámbito farmacéutico advirtieron que, de prosperar la medida, existirían riesgos de pérdida de trazabilidad ante partidas defectuosas, aparición de medicamentos falsificados y un incremento en el robo de vehículos de distribución. La intensidad de las críticas refleja la resistencia que empieza a despertar la nueva avanzada desreguladora del Gobierno.


