Marine Le Pen y Nigel Farage, líderes de la ultraderecha en Francia y Reino Unido, respectivamente, enfrentan acusaciones de corrupción y buscan legitimidad en las urnas. Ambos han anunciado su intención de presentarse a elecciones, a pesar de los escándalos que los rodean.
La ultraderecha europea se encuentra en el centro de la atención debido a los recientes casos de corrupción que involucran a dos de sus líderes más prominentes: Marine Le Pen en Francia y Nigel Farage en Reino Unido. A pesar de las acusaciones en su contra, ambos han decidido presentarse a elecciones, buscando legitimidad en las urnas y desafiando a la justicia.
En el caso de Le Pen, líder del partido de extrema derecha Reagrupación Nacional (RN), el Tribunal de Apelación redujo su sentencia por malversación de fondos del Parlamento Europeo a tres años de prisión, con dos años suspendidos y uno con control electrónico, y 45 meses de inhabilitación, de los cuales solo 15 son firmes. Esto le permite presentarse a las elecciones presidenciales de 2027.
Por su parte, Farage, líder de Reform UK, renunció a su escaño en el Parlamento británico para provocar elecciones parciales en su circunscripción, Clacton-on-Sea, y presentarse como candidato. Esto se produce después de que el medio The Sunday Times publicara que Farage no había declarado donaciones recibidas de un aristócrata británico condenado por fraude electrónico.
Ambos líderes han utilizado las acusaciones de corrupción como una estrategia para presentarse como víctimas del sistema y ganar apoyo popular. «No he hecho nada malo», declaró Farage en un vídeo. Le Pen también ha enfatizado que quiere que sea «el pueblo» quien juzgue sus acciones.
Según Steven Forti, analista político y profesor de Historia en la Universidad Autónoma de Barcelona, «la victimización de los líderes de ultraderecha no es ninguna novedad». Forti explica que esta estrategia se combina con una retórica de «devolver la voz al pueblo» y presentarse como una «alternativa combativa al sistema».
Guillermo Fernández Vázquez, profesor de Ciencia Política en la Universidad Carlos III de Madrid, considera que esta estrategia puede ser efectiva, ya que permite a los líderes de ultraderecha presentarse como outsiders que desafían al establishment. Sin embargo, también destaca que la reducción de la sentencia de Le Pen puede impedir que desarrolle un discurso victimista y que sus rivales puedan atacarla más fácilmente.
En cuanto a las perspectivas electorales, Le Pen parece tener una buena posición en las encuestas, con un 34% de apoyo de los franceses. Por su parte, Farage se enfrentará a una elección parcial en Clacton-on-Sea, donde es probable que gane debido a la ausencia de candidatos de los principales partidos británicos.
La ultraderecha europea se encuentra en un buen estado de forma, con partidos como el RN y Reform UK obteniendo buenos resultados en las elecciones. Sin embargo, también existen excepciones, como la derrota del partido húngaro Fidesz en abril. Forti considera que la situación de la derecha radical es «tan buena» que está «poniendo en peligro, hasta cierto punto, a la derecha moderada».
En resumen, la ultraderecha europea se encuentra en el centro de la atención debido a los casos de corrupción que involucran a sus líderes. A pesar de las acusaciones, Le Pen y Farage buscan legitimidad en las urnas y desafían a la justicia. La estrategia de presentarse como víctimas del sistema puede ser efectiva, pero también existe el riesgo de que sus rivales puedan atacarlos más fácilmente. La ultraderecha europea se encuentra en un buen estado de forma, pero también existen excepciones y desafíos que pueden afectar su crecimiento.


