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Líderes Mundiales de Mayor Edad: La Gerontocracia en el Poder

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cumple 80 años, mientras que el líder chino, Xi Jinping, alcanza los 73. La gerontocracia se mantiene en el poder en muchos países, con líderes de avanzada edad que siguen tomando decisiones clave.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha cumplido 80 años y lo ha celebrado con un gran evento deportivo de UFC en la Casa Blanca. Al día siguiente, el líder chino, Xi Jinping, ha alcanzado los 73 años. Ambos se encuentran entre los gobernantes más longevos del mundo, aunque no son los más viejos. El líder con más años es el presidente de Camerún, Paul Biya, con 93 años, seguido del rey de Arabia Saudí, Salmán bin Abdelaziz al Saud, con 90.

Según un análisis del laboratorio de ideas estadounidense Pew Center, entre los diez dirigentes políticos más viejos están los de Malaui, Costa de Marfil, Guinea Ecuatorial, Zimbabue, la República del Congo y Uganda; algunos de ellos son países donde no hay democracia. La media de edad de los gobernantes en 186 de los 193 Estados miembros de la ONU es de 63 años, mientras que dos tercios están entre los 40, 50 y 60 años.

La gerontocracia se mantiene en el poder en muchos países, con líderes de avanzada edad que siguen tomando decisiones clave. En Rusia, Vladímir Putin tiene 73 años; en Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva tiene 80; en Nicaragua, Daniel Ortega tiene 80; en Israel, Benjamin Netanyahu tiene 76; y en Turquía, Recep Tayip Erdogan tiene 72. Todos ellos son hombres.

El profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Católica de Lille, Raul Magni-Berton, ha estudiado la gerontocracia y explica que el hecho de que haya tantos líderes políticos mayores se debe a que el dirigente, a menudo el dictador, accedió al puesto en su juventud y ha envejecido en el cargo. En democracias, como la de Estados Unidos, que se decantan por un presidente anciano, como ocurrió con el demócrata Joe Biden, investido en enero de 2021 con 78 años, o el actual mandatario, Donald Trump, no es que los votantes prefieran líderes más viejos, sino que la preselección de los aspirantes es un proceso donde los mayores, y especialmente los hombres, están en ventaja.

La profesora de Política Social y Envejecimiento de la Queen’s University de Belfast, Gemma Carney, recuerda que líderes mayores ha habido siempre y que las democracias suelen generar gerontocracias, porque para llegar a un puesto de poder se necesita experiencia. Sin embargo, también destaca la necesidad de que los jóvenes, y en concreto las mujeres jóvenes, vayan a las urnas porque si no lo hacen no van a estar representadas.

El jefe del grupo de Epigenética del Hospital de Sant Pau y catedrático de genética de la Universidad de Barcelona, Manel Esteller, explica que los avances en la medicina y la tecnología han permitido que las personas vivan más tiempo y con mejor calidad de vida. «Yo diría que los 80 de ahora son los 60 de antes», señala. Sin embargo, también destaca que el cerebro no está completamente adaptado a vivir tanto tiempo y que hay más enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer.

En cuanto a la edad de los líderes, Magni-Berton no ve grandes diferencias en la actuación de los gobernantes en función de su edad, pero sí algunas, como que la gente mayor es menos performativa y tiende a provocar más guerras. Sin embargo, en las dictaduras, la probabilidad de que haya una guerra civil disminuye cuando el dirigente es viejo.

La gerontocracia va a seguir vigente, por lo menos hasta que no se alteren asuntos como el derecho a voto de los migrantes, avisa Carney. Magni-Berton apunta que en las democracias actuales hay muchas discusiones sobre el problema de la representación. «Hay muchas maneras de reducir la diferencia entre los representantes y los ciudadanos», señala. «Creo que vamos a encontrar una solución, porque es importante que la gente pueda elegir a los representantes, y las reglas del juego pueden tener también una gran influencia».