El Gobierno celebra la baja del riesgo país y el repunte de la actividad económica, pero la falta de conducción interna profundiza las internas libertarias y desata la desilusión entre sus propios funcionarios.
El presidente Javier Milei y su equipo económico celebran los últimos indicadores financieros como verdaderos hitos. La baja del riesgo país —que se ubicó cerca de los 500 puntos—, el alza de las acciones argentinas y las señales de recuperación de la actividad económica sostienen el optimismo oficial. Sin embargo, este escenario contrasta con un frente político cada vez más inestable, donde las internas y la falta de definiciones centralizadas comienzan a generar desgaste.
“Estábamos acostumbrados a un gobierno que gestionaba esperanzas. Hoy gestionamos decepciones”, confesó un colaborador de la cúpula nacional, reflejando el clima de desilusión que empieza a instalarse en sectores de la administración pública ante la falta de ordenamiento político por parte del mandatario.
A pesar de que en los niveles más altos del Poder Ejecutivo confían en que el rumbo se mantiene intacto y que el ruido político no afectará la intención de voto hacia 2027, en las segundas líneas el diagnóstico es más reservado: “En lo económico salieron bien los números, pero la parte política desajusta todo”, señalan.
La tregua ordenada por Javier y Karina Milei para frenar las disputas intestinas parece no haber dado resultados. El sector liderado por el asesor Santiago Caputo mantiene la confrontación con el entorno del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem. La última muestra de hostilidad ocurrió el viernes por la noche, cuando Daniel Parisini (conocido como «el Gordo Dan») y su grupo difundieron un video satírico generado con inteligencia artificial para reactivar la polémica en torno al caso de la cuenta anónima «RufusPeriodista», vinculada por sus rivales al legislador riojano.
Desde el entorno de Menem aseguran estar en «modo Zen» y enfocados en la gestión territorial. Sin embargo, la tensión se trasladará a los encuentros clave de la semana, sembrando dudas sobre la asistencia de figuras centrales como la ministra Patricia Bullrich —quien mantiene un fuerte cruce con el vocero Manuel Adorni— y el propio Santiago Caputo.
Al complejo panorama político se le suman derivaciones en el ámbito judicial que impactan directamente sobre el oficialismo:
- Caso $LIBRA: Un informe técnico de la Dirección de Asistencia Judicial en Delitos Complejos (DATIP) confirmó que el documento sobre un supuesto acuerdo económico que mencionaba al Presidente fue editado en el teléfono celular de Mauricio Novelli.
- Escándalo en Chubut: Se produjo la detención de un funcionario de Migraciones vinculado al diputado nacional de La Libertad Avanza, César Treffinger, bajo la acusación de presunta malversación de fondos.
En los pasillos de la Casa Rosada admiten que prefieren que la atención mediática se concentre en las internas partidarias o en estos expedientes antes que en los cuestionamientos que debilitan la figura del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, cuyo impacto en la opinión pública evalúan como más nocivo.
Frente a este escenario de desgaste, el oficialismo apuesta a un cambio de aire en la agenda pública impulsado por el inicio del próximo Mundial de fútbol. “Quedan menos de 20 días. Hay que aguantar dos semanas sin pegarnos tiros en los pies”, concluyó un importante referente del espacio.

