El presidente argentino, Javier Milei, respondió a las críticas del historiador Yuval Noah Harari sobre su propuesta de crear empresas operadas por inteligencia artificial. Milei defendió su iniciativa y argumentó que la personalidad jurídica no representa una novedad peligrosa.
El presidente argentino, Javier Milei, respondió a las críticas del historiador y filósofo israelí Yuval Noah Harari sobre su propuesta de crear empresas operadas por inteligencia artificial (IA). La polémica se originó a partir de un artículo de Milei en el Financial Times, donde defendió la posibilidad de reconocer «sociedades automatizadas» sin conducción humana directa.
Harari había advertido que otorgar personalidad jurídica a agentes de IA podría permitirles poseer activos, contratar empleados, litigar, participar del comercio internacional e incluso realizar donaciones políticas sin una persona humana responsable detrás de esas decisiones. Sin embargo, Milei rechazó esas críticas y argumentó que la personalidad jurídica no representa una novedad peligrosa, sino una herramienta ya consolidada en el derecho comercial.
«Siempre es un placer y un honor que Noah Harari comente una de las ideas de uno. Sin embargo, la preocupación de Harari respecto de las sociedades de responsabilidad limitada operadas de manera autónoma por inteligencia artificial es, en todo caso, inesperada», sostuvo el jefe de Estado.
Milei explicó que la personalidad jurídica permite que una organización tenga patrimonio propio, concentre relaciones jurídicas y pueda responder ante reclamos, sanciones o daños derivados de su actividad. «Los temores de Harari son, en mi opinión, un argumento a favor de la personalidad jurídica, no en contra», afirmó.
El presidente también cuestionó la advertencia sobre la capacidad de la IA para detectar vacíos legales o aprovechar zonas grises. «Los seres humanos también incurren en ese tipo de conductas y que eso no llevó a eliminar las estructuras corporativas tradicionales», sostuvo.
Milei rechazó comparar a las futuras compañías autónomas con la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, al señalar que aquella organización tenía poderes soberanos delegados por el Estado. «Una empresa operada por IA bajo un marco jurídico moderno no tendría poder soberano ni monopolio de la fuerza, sino que podría ser disuelta, embargada o sancionada en caso de incumplimiento», concluyó.
El debate se da en paralelo al impulso oficial para avanzar con una nueva categoría jurídica destinada a sociedades administradas por inteligencia artificial, una iniciativa promovida por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger.

