El mandatario boliviano recortó su salario y el de sus ministros en un intento por desactivar las movilizaciones. Las protestas, que exigen su renuncia por la crisis económica, cumplen cuatro semanas con bloqueos y desabastecimiento.
Miles de manifestantes marcharon en La Paz para exigir la renuncia del presidente Rodrigo Paz, quien anunció la reducción a la mitad de su sueldo y el de sus ministros. La medida busca contener las protestas sociales que ya cumplen cuatro semanas en todo el país.
El mandatario de centroderecha, de 58 años, enfrenta la crisis política y social más profunda desde que asumió el cargo en noviembre pasado. Las movilizaciones se intensificaron debido al deterioro de la economía local, considerado el más grave en las últimas cuatro décadas.
Vecinos, mineros, campesinos y trabajadores fabriles marcharon por las principales calles y avenidas de La Paz, sede de los poderes Ejecutivo y Legislativo. Los sectores movilizados rechazan la política económica del Gobierno, reclaman aumentos salariales y denuncian la distribución de gasolina de baja calidad, la cual afirman que ha dañado miles de vehículos.
Las protestas comenzaron a principios de mayo tras un paro convocado por la Central Obrera Boliviana (COB), la principal organización sindical del país. Desde entonces, se han registrado cerca de 50 bloqueos de rutas en puntos estratégicos.
Esta situación generó problemas logísticos clave:
- Zonas más afectadas: La Paz y la ciudad vecina de El Alto sufren una marcada escasez de medicamentos, combustibles y alimentos.
- Otras regiones: En Oruro, Potosí y Cochabamba el impacto del desabastecimiento es menor.
El pasado sábado se registraron enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad. El conflicto se desató cuando policías y militares intentaron liberar el paso de convoyes con suministros esenciales hacia La Paz y El Alto, los cuales fueron frenados por civiles armados con piedras y palos. Tras los incidentes, policías antimotines cercaron de forma preventiva el acceso a la plaza de armas de la capital.
Durante un acto oficial en la ciudad de Sucre, el presidente Rodrigo Paz formalizó el recorte de haberes para la planta alta del Ejecutivo.
«Reduciré a la mitad mi salario y el de mis ministros», afirmó el mandatario.
A pesar del anuncio, el impacto real del ajuste es limitado para las finanzas públicas. El sueldo mensual del jefe de Estado ronda los 24.000 bolivianos (aproximadamente USD 3.448).
Asimismo, analistas locales señalan que la reducción salarial de los funcionarios no forma parte de las demandas prioritarias de los manifestantes, quienes concentran sus reclamos en soluciones estructurales contra la inflación, el desabastecimiento y la pérdida del poder adquisitivo.


