El Senado argentino se encuentra en una situación de parálisis debido a la combinación de factores como el Mundial, el feriado y la presión de los gobernadores. A pesar de las intenciones de Patricia Bullrich de reanudar las sesiones, el recinto permanece cerrado.
El fin de semana largo y el Mundial de fútbol han sumado a la presión de los gobernadores para que el Senado argentino permanezca en parálisis. A pesar de que hace más de una semana que Manuel Adorni renunció a su cargo como jefe de Gabinete, las sesiones siguen sin realizarse. La jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, se había comprometido a reanudar la actividad legislativa, pero los feriados y los partidos de la selección argentina en el Mundial han complicado sus planes.
La reforma electoral se ha convertido en un tema clave en las negociaciones entre el gobierno y los gobernadores. El equipo de Karina Milei busca aprobar una reforma que elimine las primarias abiertas, similitud y obligatorias (PASO), lo que beneficiaría a la reelección del presidente Javier Milei. Sin embargo, los gobernadores están en una posición de fuerza y pueden exigir concesiones a cambio de su apoyo.
Bullrich había planeado sesionar esta semana para aprobar la ley de inviolabilidad de la propiedad privada y dar sanción definitiva a la Ley Hojarasca, ambas iniciativas impulsadas por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. Sin embargo, la celebración del Día de la Independencia y los partidos de la selección argentina en el Mundial han obligado a posponer las sesiones.
El Senado también tiene una serie de pliegos judiciales listos para ser votados, incluyendo el de Víctor Pesino, que busca prorrogar su mandato por cinco años más en la Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo. La agenda de la Cámara alta permanece vacía, y no se espera que se reanuden las sesiones hasta la semana que viene.
La jefa del bloque libertario se reunirá con los jefes de bloque el miércoles para definir los pasos a seguir. El encuentro será posterior a la Mesa Política en la que debutará el equipo que se conformó tras la salida de Adorni. Si todo marcha según el plan de Bullrich, el recinto de la Cámara alta se abriría la semana que viene, aunque no se espera que el Senado retome la hiperactividad previa al Caso Adorni.
El año electoral se acerca, y los aliados del gobierno están en una posición de fuerza. Los gobernadores pueden exigir concesiones a cambio de su apoyo, y la reforma electoral se ha convertido en un tema clave en las negociaciones. «A medida que se acerca el año electoral, todo va cambiando y nada les va a ser tan fácil», dijo una fuente parlamentaria. Los aliados quieren una ley por sesión, y están dispuestos a marcarle los tiempos a la Rosada conforme a sus intereses y a los acuerdos electorales que se pacten en cada distrito.

