El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, y el presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, sostuvieron su primer encuentro oficial presencial en la capital del Atlántico. La cumbre culminó con la suscripción formal de los denominados “Acuerdos de Barranquilla”, sellando una alianza estratégica sin precedentes enfocada en la seguridad hemisférica, la transferencia tecnológica y el aprovechamiento de recursos de alto valor.
Rubio, auguró este martes una “época dorada” entre su país y Colombia, una “nueva etapa de cooperación que no tiene precedente”.
Por su parte el presidente neogranadino informó que, “de esta reunión ha surgido una hoja de ruta que hemos denominado “los acuerdos de Barranquilla”, alrededor de tres grandes temas que resultan de sustantiva importancia para nuestro país y el hemisferio: Reconstruir la patria, recuperar la economía y blindar el hemisferio”.
Ejes de los “Acuerdos de Barranquilla”
El núcleo del entendimiento bilateral quedó plasmado en memorandos de cooperación que apuntan directamente a la soberanía energética y de defensa. Entre los puntos más destacados se encuentran:
Minería estratégica y tierras raras: Se establecieron mecanismos para la exploración conjunta de minerales críticos, garantizando cadenas de suministro seguras para la industria tecnológica y aeroespacial estadounidense.
Energía nuclear civil: Las delegaciones firmaron un marco de cooperación técnica destinado al desarrollo de energía nuclear con fines pacíficos, alineando al país con los estándares de modernización energética de Washington.
Seguridad y defensa: Se articularon los protocolos operativos que ratifican la integración de Colombia en el «Escudo de las Américas», una estrategia regional para golpear con contundencia el narcoterrorismo y el crimen transnacional.
Seguridad, comercio y peticiones diplomáticas
Durante la jornada de trabajo ambos gobiernos abordaron la coyuntura económica y humanitaria. De la Espriella puso sobre la mesa la revisión de aranceles al intercambio comercial binacional y propuso formalmente la apertura de un consulado estadounidense en Barranquilla, cuya infraestructura física sería provista por el Ejecutivo local.
Asimismo, la administración estadounidense reiteró su respaldo institucional al gobierno colombiano ante los retos heredados por la administración pasada y en las labores de reconstrucción tras el reciente sismo de magnitud 7,4 que sacudió al país.
Con esta parada en territorio colombiano, que da inicio a una gira sudamericana más amplia por parte de Washington, la Casa Blanca y el Ejecutivo de De la Espriella apuntan a consolidar un bloque de seguridad y libre mercado en beneficio de ambos países.
R.M.

