La libertad no se delega. Se sostiene.

En El Capital defendemos ideas, no privilegios; datos, no relatos. Si creés en un periodismo independiente, crítico y sin tutelas, sumate como socio. Porque sin lectores libres, no hay prensa libre.

― Publiespacio ―

spot_img
InicioECONOMÍAAlarma en las provincias por la caída de coparticipación y el gasto...

Alarma en las provincias por la caída de coparticipación y el gasto en alza

El panorama fiscal para las provincias argentinas y la Ciudad de Buenos Aires muestra señales de alerta máxima en este inicio de 2026. La recaudación nacional no logra encontrar un piso y, de confirmarse una inflación cercana al 3% para marzo, los ingresos estatales encadenarán ocho meses consecutivos perdiendo la carrera contra los precios, con una caída real estimada en el 4,5%.

Esta retracción impacta de lleno en el federalismo fiscal. Según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), los envíos por coparticipación, leyes especiales y compensaciones sumaron $5.050.000 millones en marzo. Si bien la cifra nominal es superior a la del año pasado, al descontar el efecto inflacionario representa una baja real del 4,3%. El acumulado del primer trimestre es aún más preocupante: las transferencias automáticas totales cayeron un 6,4% en términos reales comparado con el mismo periodo de 2025.

Un escenario de desequilibrio

La crisis de ingresos encuentra a las jurisdicciones en una postura rígida respecto a sus erogaciones. A diferencia de la administración central, que ha logrado sostener el superávit fiscal mediante un fuerte control del gasto, los estados provinciales muestran una tendencia inversa.

Un relevamiento del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) advierte que el gasto público provincial retomó una senda alcista. Tras el ajuste por «licuación» que se observó en 2024 debido a la disparada inflacionaria de aquel entonces, la desaceleración del IPC en 2025 y lo que va de 2026 ha revertido ese proceso, encareciendo las estructuras administrativas locales.

Desde IDESA son tajantes: sin un reordenamiento urgente, la mayoría de las provincias cerrará el 2026 con déficit financiero. Este desequilibrio no es un problema menor para la Casa Rosada, ya que el descontrol en las cuentas subnacionales suele terminar impactando en la macroeconomía nacional y en el cumplimiento de las metas del programa económico vigente.

El auxilio financiero y los desafíos del IVA

Frente a las urgencias de caja, el Poder Ejecutivo Nacional oficializó el Decreto 219, que dispone un adelanto de fondos por hasta $400.000 millones para doce provincias, entre las que se encuentran Mendoza, Salta, Chaco y La Rioja. No obstante, especialistas como Nadin Argañaraz, titular del IARAF, consideran que estos giros son apenas un «paliativo financiero» y no una solución de fondo.

Para que las provincias mantengan el mismo nivel de financiamiento real que el año pasado, la recaudación conjunta de IVA y Ganancias debería crecer un 2,5% por encima de la inflación en los próximos nueve meses. El escenario planteado por el Presupuesto 2026, que prevé subas mucho más ambiciosas, parece hoy «inalcanzable» según los analistas, dado el flojo desempeño del consumo interno que afecta directamente la recaudación del IVA.

Consecuencias impositivas

Ante la imposibilidad de imprimir moneda y con el crédito limitado, el riesgo inminente es una nueva presión sobre el sector privado. Los analistas prevén que, para cubrir sus baches fiscales, los gobernadores opten por aumentar alícuotas de Ingresos Brutos, Sellos y tasas municipales.

Este esquema, advierten desde el sector productivo, terminaría agravando los problemas de competitividad y frenando la inversión en infraestructura clave. La conclusión de los expertos es unánime: el equilibrio fiscal del país no puede depender exclusivamente de la Nación; requiere un compromiso coordinado de los tres niveles de gobierno para evitar que la crisis de las provincias arrastre la estabilidad lograda.