En un intento por suavizar el impacto de la escalada internacional del crudo, el Gobierno Nacional oficializó este viernes un incremento en el porcentaje obligatorio de bioetanol en las naftas, que pasará del 12% al 15%. La medida, plasmada en la Resolución 79/2026 del Boletín Oficial, busca utilizar el componente de origen vegetal como un «ancla» ante la fuerte volatilidad del petróleo.
El contexto global presiona con fuerza los surtidores locales. Desde el inicio del conflicto bélico en Medio Oriente, el valor del barril ha trepado más de un 52%, lo que genera una presión alcista constante en los costos de refinación. Con este nuevo esquema, el Ejecutivo apuesta a que una mayor participación de biocombustibles —producidos localmente a base de maíz y caña de azúcar— ayude a estabilizar los precios de venta al público sin recurrir a intervenciones directas en el mercado.
Cabe destacar que esta modificación técnica se limita exclusivamente a las naftas. El gasoil, por su parte, mantiene su esquema actual con un tope de corte del 20% de biodiésel, una cifra que ya había sido ajustada en el pasado ante crisis de abastecimiento similares a la de mediados de 2022.
A pesar de esta medida, desde la Secretaría de Energía mantienen un discurso de cautela respecto a la formación de precios. La titular de la cartera, María Carmen Tettamanti, subrayó recientemente en el Congreso de la Asociación Iberoamericana de Gas Licuado de Petróleo que la gestión no intervendrá de manera artificial en el mercado, diferenciándose de políticas de administraciones anteriores.
Sin embargo, el foco de atención del sector privado sigue puesto en la carga tributaria, que representa cerca del 40% del valor final del combustible. Al respecto, Tettamanti aclaró que las definiciones sobre impuestos no dependen de su área. La gran incógnita se develará el próximo martes 31 de marzo, fecha clave para conocer si habrá o no una actualización en los impuestos a los Combustibles Líquidos y al Dióxido de Carbono.
Si bien el sector productor de biocombustibles recibió la noticia con optimismo, los analistas advierten que el efecto en el bolsillo del consumidor podría ser limitado. Según el especialista Damián Di Pace, el peso de los impuestos nacionales y provinciales sigue siendo el factor determinante, llegando a representar en algunos casos hasta el 46,6% del costo total.
Argentina no es el único país de la región que busca alternativas frente a la crisis energética global:
- Brasil optó por suspender temporalmente impuestos federales al diésel.
- Chile implementó subsidios directos a sectores afectados por las subas.
- España, fuera de la región, redujo el IVA de los combustibles al 10%.
En el mercado local, el precio final sigue atado a una compleja ingeniería que combina el valor del crudo Brent, el tipo de cambio, el costo de los biocombustibles y la voracidad fiscal. Por ahora, el aumento del corte de bioetanol aparece como la principal herramienta técnica para evitar que los aumentos internacionales se trasladen de forma lineal a las estaciones de servicio argentinas.


