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Crece la tensión: Irán forma escudos humanos ante el ultimátum de Trump

En un clima de extrema volatilidad, miles de ciudadanos iraníes se movilizaron este martes para rodear las principales infraestructuras energéticas del país. La formación de extensas cadenas humanas busca proteger plantas eléctricas y puntos estratégicos ante la inminencia del vencimiento de un ultimátum lanzado por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien amenazó con ataques masivos si Teherán no desbloquea el paso por el estrecho de Ormuz.

Las imágenes difundidas por medios estatales muestran a civiles tomados de la mano en los accesos de centrales clave en ciudades como Teherán, Tabriz, Kermanshah y Qazvín. En la planta de Damavand, incluso se registraron escenas de músicos tocando instrumentos tradicionales para sostener el ánimo de los voluntarios. Esta táctica, que Irán ya ha utilizado en el pasado para resguardar instalaciones nucleares, se traslada ahora al sistema eléctrico, el cual ha sido señalado explícitamente como blanco militar por la Casa Blanca.

El conflicto escaló a niveles retóricos y militares sin precedentes. Trump, en sus declaraciones más recientes, advirtió que «una civilización entera morirá esta noche» si no se reabre la navegación en Ormuz, por donde circula cerca del 20% del crudo mundial. La parálisis de este corredor ha disparado los precios internacionales del petróleo y mantiene en vilo a las economías globales.

Por su parte, el presidente iraní Masoud Pezeshkian respondió con un tono desafiante. Aseguró que millones de voluntarios están listos para el combate y reafirmó su voluntad personal de «dar la vida por Irán». En sintonía con este discurso, la Guardia Revolucionaria ha instado a la población a ocupar puestos de control y áreas sensibles que ya han sufrido ataques en las últimas jornadas.

La situación sobre el terreno es crítica. Mientras se desarrollan las movilizaciones civiles, Israel confirmó incursiones aéreas contra complejos petroquímicos y depósitos de gas en el sur de Irán, particularmente en Assaluyeh. Según reportes de la ONG HRANA, los bombardeos conjuntos de las fuerzas israelíes y estadounidenses ya habrían causado cientos de víctimas civiles en zonas residenciales.

Como contrapartida, Teherán lanzó proyectiles contra objetivos en Israel y Arabia Saudita. Aunque muchos fueron interceptados, la magnitud del intercambio bélico ha forzado el cierre temporal de rutas internacionales clave, como la calzada Rey Fahd, que conecta con Baréin.

A pesar de la retórica bélica, los canales diplomáticos no se han cerrado del todo. Mediadores de Egipto, Turquía y Pakistán trabajan de forma frenética para alcanzar un acuerdo que evite la destrucción total de la infraestructura civil iraní.

Desde la ONU, el secretario general António Guterres recordó que los ataques a objetivos civiles están prohibidos por el derecho internacional, calificando cualquier acción de este tipo como un potencial crimen de guerra. No obstante, con la cuenta regresiva de Washington llegando a su fin, el futuro de la región pende de un hilo mientras las cadenas humanas esperan, frente a las turbinas y transformadores, el desenlace de esta noche.