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EE.UU. podría revisar su postura sobre Malvinas ante tensiones con Londres por Irán

El tablero geopolítico global atraviesa un sismo que podría tener consecuencias directas para la diplomacia argentina. Según trascendió a través de un memorando filtrado y reportes de la agencia Reuters, el gobierno de los Estados Unidos evalúa retirar su histórico respaldo a las «posesiones imperiales» británicas, lo que incluye la disputa de soberanía por las Islas Malvinas. El motivo de este giro no es otro que la negativa del Reino Unido a participar activamente en la ofensiva militar encabezada por Washington contra Irán.

La administración de Donald Trump manifestó un profundo malestar ante la decisión de varios aliados de la OTAN de restringir el acceso a bases y derechos de sobrevuelo (conocidos como acuerdos ABO) para las operaciones en Medio Oriente. En el Pentágono, la reticencia británica fue leída como una falta de compromiso con la alianza atlántica, disparando críticas directas desde la cúpula de Defensa.

El propio Trump no ahorró calificativos para el primer ministro británico, Keir Starmer, a quien tildó de «cobarde» por no acompañar la embestida contra Teherán, llegando a comparar despectivamente los portaaviones del Reino Unido con «juguetes». Esta tensión personal y estratégica se contrapone con la sintonía ideológica que el mandatario estadounidense mantiene con su par argentino, Javier Milei, un factor que podría acelerar el cambio de posición de la Casa Blanca sobre el archipiélago austral.

En el plano militar, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, advirtió que la solidez de la OTAN está en duda. «No se puede tener una alianza sólida si hay países que no están dispuestos a apoyarte cuando los necesitas», afirmó, subrayando que las amenazas iraníes, aunque no alcanzan suelo norteamericano, representan un peligro inminente para la estabilidad europea.

Mientras la diplomacia cruza advertencias, el factor económico también juega su papel. Actualmente, la firma israelí Navitas Petroleum, en sociedad con la británica Rockhopper Exploration, avanza en el proyecto petrolero «Sea Lion» al norte de las islas. Con una inversión prevista de u$s 2.000 millones para 2028, ambas empresas operan bajo sanciones del Estado argentino por realizar actividades offshore sin autorización en la plataforma continental.

El escenario para Europa es complejo. No solo Londres está bajo la lupa; España también enfrenta posibles represalias, incluida la suspensión de su participación en la alianza, por su negativa a elevar el gasto en defensa al 5% del PBI. Con el estrecho de Ormuz bloqueado y una ofensiva aérea iniciada el pasado 28 de febrero, Trump ha dejado abierta incluso la posibilidad de retirar a Estados Unidos de la OTAN, una decisión que reconfiguraría definitivamente el orden mundial y los apoyos históricos en el Atlántico Sur.