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Argentina registró un superávit comercial récord en abril

El saldo positivo alcanzó los USD 2.711 millones impulsado por un fuerte crecimiento de las exportaciones energéticas. Sin embargo, las importaciones de inversión productiva...
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El campo aportaría más de u$s36.000 millones en 2026 impulsado por la cosecha

El sector agroexportador se consolida como el principal pulmón financiero de la economía argentina. Según las últimas proyecciones, se estima que la liquidación de divisas de la agroindustria alcanzará los u$s36.111 millones a lo largo de 2026. Este flujo de dólares, vital para los planes del Gobierno, responde directamente a una recuperación en los precios internacionales y a un incremento en los volúmenes de producción de la campaña gruesa.

El cálculo surge del último informe técnico de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que corrigió al alza sus previsiones de abril sumando unos u$s800 millones adicionales al cómputo anual. Las perspectivas climáticas y el rendimiento de los suelos permitieron revisar de forma positiva las metas de exportación para el ciclo 2025/26.

Impulso en soja y maíz

La mejora en las estimaciones se sostiene en el repunte de los dos cultivos estrella de la región pampeana. A través de su Guía Estratégica para el Agro (GEA), la BCR elevó la estimación de producción de soja a 50 millones de toneladas, mientras que la de maíz trepó hasta las 68 millones de toneladas, marcando cifras históricas para el cereal.

Este salto productivo no solo implica un mayor despacho de granos sin procesar, sino que también dinamizará las terminales portuarias y el complejo aceitero mediante una mayor molienda, incrementando los saldos exportables de harina, pellets y aceite de soja. A este panorama de mayor volumen se le acopló un repunte en las pizarras internacionales durante las últimas semanas, lo que apuntala el valor final de los embarques.

El impacto en las reservas y el dólar

Para el equipo económico, el ingreso de los agrodólares es una pieza fundamental en el tablero macroeconómico. La llegada de estas divisas es clave para engrosar las reservas netas del Banco Central, convalidar la estabilidad cambiaria de los mercados financieros y dar sostenibilidad al proceso de desaceleración de la inflación.

Sin embargo, en el sector privado miran las planillas con cautela. A pesar del fuerte volumen físico de la cosecha, el ingreso global de dólares proyectado para este año se mantendría en niveles muy similares a los de 2025. Los analistas advierten que la mayor oferta de granos se verá compensada y parcialmente neutralizada por un incremento en los costos de producción, asociados principalmente al encarecimiento de insumos clave como combustibles y fertilizantes nitrogenados (como la urea) en el mercado internacional.

Cambio de ritmo en la comercialización

La primera parte del año mostró una dinámica más lenta en comparación con el ejercicio anterior. Entre enero y abril, el sector liquidó alrededor de u$s8.516 millones, una cifra menor a los u$s9.000 millones registrados en el mismo período de 2025. Este retraso inicial estuvo condicionado por demoras logísticas, el avance paulatino de las cosechadoras y los efectos residuales de esquemas normativos previos sobre los registros de exportación.

No obstante, el escenario comenzó a revertirse con la llegada de mayo. El avance firme de la trilla de soja en las principales zonas agrícolas, combinado con precios locales más atractivos para el productor, aceleró el ritmo de venta interna y reactivó el flujo de camiones hacia los puertos, asegurando el abastecimiento de divisas para el resto de la temporada.