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El campo proyecta una cosecha récord de 160 millones de toneladas

La campaña agrícola argentina se encamina a marcar un hito histórico. Impulsada por un desempeño excepcional del trigo y proyecciones optimistas para el maíz y el girasol, la producción nacional de granos podría alcanzar un nuevo techo. Según las estimaciones de las principales entidades del sector, el volumen de cosecha y el ingreso de divisas por exportaciones mostrarán un crecimiento sólido, consolidándose como un motor clave para la macroeconomía en 2026.

La Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) proyecta que la producción de los seis cultivos principales —soja, maíz, trigo, girasol, sorgo y cebada— trepará hasta las 147,9 millones de toneladas. Esta cifra representa un salto del 13% respecto al ciclo previo, superando el récord anterior de la campaña 2018/2019. Por su parte, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) maneja números todavía más ambiciosos, situando el techo productivo en las 160 millones de toneladas, lo que significaría un incremento interanual superior al 15%.

Este aluvión de granos llega en un momento de definiciones para la gestión de Javier Milei. Un mayor volumen de cosecha se traduce directamente en un incremento de la recaudación vía derechos de exportación y, fundamentalmente, en un mayor flujo de dólares para las reservas del Banco Central, piezas fundamentales para sostener el superávit fiscal y el esquema cambiario.

Sin embargo, el ánimo en las zonas productoras es de cautela. Si bien los rindes prometen ser elevados, los márgenes de rentabilidad para quienes operan sobre campos alquilados siguen ajustados. Los costos logísticos y de insumos, sumados a precios internacionales que —pese a ciertos picos por tensiones geopolíticas— no han recuperado los niveles de años anteriores, condicionan el resultado final del negocio agropecuario.

En el desglose por cultivos, el trigo es el gran protagonista de la temporada tras haber finalizado su ciclo con un crecimiento del 49%, alcanzando las 27,8 millones de toneladas. El maíz no se queda atrás, con una expectativa de 57 millones de toneladas (un 16% más que el año pasado), mientras que el girasol escalaría a las 6,2 millones de toneladas. En cuanto a la soja, el inicio de la trilla fuerte se espera para las próximas semanas con una estimación de 48 millones de toneladas; una cifra sólida que, si bien no es récord en superficie, se apoya en rendimientos por hectárea muy superiores a los del ciclo pasado.

En el plano del comercio exterior, el complejo agroindustrial generaría exportaciones por un valor cercano a los u$s36.386 millones. De cumplirse estas proyecciones, el país exportaría un volumen físico inédito de 113 millones de toneladas entre granos y derivados. Aunque el valor monetario total quedaría por debajo del récord histórico de la campaña 2021/2022 (marcado por precios internacionales excepcionalmente altos), representa un alivio significativo para la balanza comercial argentina.

El éxito de esta campaña estuvo sujeto a la variabilidad climática. Tras un inicio con buena humedad, un bache hídrico entre diciembre y enero puso en alerta a los productores. No obstante, las lluvias registradas en febrero y marzo estabilizaron los cuadros. Actualmente, más del 76% de los cultivos se encuentran en condiciones que van de «normales a excelentes», lo que permite al sector soñar con una cifra final que haga historia en los registros estadísticos del país.