La Secretaría de Energía de la Nación confirmó que el Poder Ejecutivo no planea aplicar medidas de contención ni regulaciones en el mercado de combustibles, a pesar del reciente incremento en la cotización internacional del crudo. La titular del área, María Carmen Tettamanti, fue la encargada de fijar la postura oficial, alineada con la premisa de desregulación económica que sostiene la administración de Javier Milei.
Durante su participación en el 39° Congreso de la Asociación Iberoamericana de Gas Licuado de Petróleo (Aiglp), la funcionaria fue tajante al ser consultada sobre posibles planes de contingencia: «Nosotros no intervenimos en el mercado», sentenció. Esta definición marca una diferencia estructural con las gestiones anteriores en Argentina, donde ante picos de volatilidad externa se solían aplicar «barriles criollos», congelamientos de precios o acuerdos directos con las refinadoras.
La decisión de la Casa Rosada también contrasta con las estrategias adoptadas recientemente por otros países de la región y el mundo, que han recurrido a subsidios temporales o beneficios fiscales para amortiguar el impacto del petróleo en los surtidores y evitar que la suba de la nafta y el gasoil acelere la inflación general.
Respecto a la posibilidad de reducir la carga impositiva para aliviar el bolsillo de los consumidores —un reclamo recurrente del sector, dado que los tributos representan cerca del 40% del precio final— Tettamanti aclaró que esa potestad no depende de su cartera. Según explicó la secretaria, cualquier modificación en la política tributaria excede las facultades de Energía y queda bajo la órbita exclusiva del Ministerio de Economía.
En el sector petrolero local, el valor del combustible se rige actualmente por el concepto de «paridad de importación», lo que implica que los precios internos tienden a fluctuar en sintonía con el mercado global y el tipo de cambio oficial. Bajo este esquema, la falta de intervención gubernamental deja el camino libre para que las empresas ajusten sus pizarras según la evolución del Brent, la referencia internacional que impacta directamente en los costos de producción de las refinadoras locales como YPF, Shell y Axion.


