La reconfiguración del mapa energético en Argentina parece tener un nombre propio que pica en punta: José Luis Manzano. Mientras la petrolera estatal YPF avanza en su estrategia de desprenderse de activos no estratégicos para concentrar sus inversiones en el upstream de Vaca Muerta, el exministro del Interior se posiciona como el candidato natural para tomar las riendas de Metrogas, la principal distribuidora de gas del país.
La operación, que se estima en torno a los u$s600 millones por el 70% del paquete accionario que hoy controla la petrolera conducida por Horacio Marín, no es solo un movimiento financiero, sino un paso clave para consolidar un holding de servicios públicos sin precedentes en la historia reciente.
A pesar de que el interés por Metrogas es alto, Manzano corre con una ventaja competitiva que sus rivales miran de cerca. En la puja también aparecen:
- Consorcio Neuss Capital: Liderado por los hermanos Germán y Patricio Neuss, quienes cuentan con el respaldo del fondo soberano de Abu Dabi (Mubadala) y la española SIA Capital.
- Central Puerto: La mayor generadora eléctrica del país, controlada por las familias Miguens-Bemberg, Escasany y Guillermo Reca, que busca diversificar su cartera tras desembarcar recientemente en la producción de hidrocarburos.
Sin embargo, fuentes del mercado indican que Manzano lleva más de un año negociando a través del Citi —el banco colocador elegido por YPF— mediante su vehículo de inversión radicado en Londres, Andina PLC.
A diferencia de otros oferentes, el líder de Integra Capital ya tiene un pie dentro de la distribuidora. Posee una participación indirecta cercana al 9%, lo que no solo le brinda acceso a información privilegiada sobre los estados contables y la operatividad de la firma, sino que además le otorga el derecho de preferencia ante cualquier oferta de terceros.
A esto se suma un factor político y regulatorio determinante: el Gobierno nacional está próximo a anunciar la extensión de la licencia de Metrogas por 20 años adicionales. Actualmente, la concesión vence en diciembre de 2027; con la prórroga hasta 2047, el negocio adquiere una previsibilidad que despeja las dudas de cualquier inversor de largo plazo.
Si se concreta el traspaso, Manzano lograría una integración operativa única. Al controlar Edenor (que abastece a la zona norte del AMBA) y sumar Metrogas (con fuerte presencia en el sur del conurbano y Capital Federal), el empresario manejaría los servicios básicos de la región más densamente poblada de Argentina.
Este esquema permitiría unificar bases de datos de usuarios, optimizar la gestión de cobranzas e integrar cuadrillas de mantenimiento en áreas donde ambas redes se superponen, incrementando drásticamente la eficiencia.
El «Plan Metrogas» cierra el círculo de la integración vertical. A través de Phoenix Global Resources (PGR), Manzano ya es un actor relevante en la producción de gas en Vaca Muerta. De este modo, el holding participaría en toda la cadena: produce el recurso en el yacimiento, lo transporta y lo entrega directamente en los hogares.
Con un EBITDA que ya muestra signos de recuperación —alcanzando los $256.694 millones en el último balance gracias al sinceramiento tarifario—, Metrogas ha dejado de ser una carga deficitaria para convertirse en una generadora de flujo de caja constante. Para Manzano, el objetivo es claro: convertirse en el garante privado de la energía en la Argentina que viene.


