En una jornada marcada por contrastes, los activos argentinos intentan consolidar una semana de rendimientos positivos, aunque el clima de inestabilidad global y resultados corporativos específicos condicionan el cierre del mercado. Mientras la renta fija local sostiene su racha alcista, los títulos de renta variable en Wall Street enfrentan fuertes presiones, lideradas por una caída de doble dígito en el gigante del comercio electrónico regional.
El riesgo país, el indicador que elabora el JP Morgan, continúa su tendencia bajista y se posiciona en los 515 puntos básicos. Esta compresión se ve favorecida por el desempeño de los bonos soberanos en dólares, donde se destacan las subas de los Globales 2038 (+1,3%) y 2035 (+0,8%). El mercado de deuda mantiene un sesgo optimista tras la reciente mejora en la calificación crediticia por parte de la agencia Fitch, lo que ha renovado el apetito de los inversores por los papeles argentinos.
Sin embargo, el escenario en la renta variable es radicalmente distinto. El índice S&P Merval retrocede un 0,5%, arrastrado por bajas en sectores clave como energía y servicios, con caídas en Ecogas, Edenor y Transener. La nota más preocupante llega desde Nueva York: las acciones de Mercado Libre se desploman más de un 11% tras la presentación de un balance trimestral que no logró satisfacer las expectativas de los analistas en cuanto a márgenes operativos, impactando de forma directa en el sentimiento de los ADRs argentinos, donde también operan en rojo Transportadora de Gas del Sur y Central Puerto.
A nivel macroeconómico, el Banco Central difundió el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM). Las proyecciones de los analistas privados arrojan una inflación del 2,6% para abril y un crecimiento del PIB real del 2,8% para este año. En cuanto a la política monetaria y cambiaria, el mercado prevé un tipo de cambio nominal de $1.676 para el cierre de 2026, lo que representaría una devaluación interanual significativamente moderada del 15,8%, junto con una tasa de interés TAMAR cercana al 22% anual.
El contexto internacional añade una capa de incertidumbre adicional. La escalada de tensiones en el estrecho de Ormuz, tras nuevos ataques y explosiones, mantiene en vilo a los mercados globales. La volatilidad geopolítica se intensifica mientras la comunidad internacional sigue de cerca las complejas negociaciones de paz que involucran a la administración de Donald Trump y al régimen iraní, en un conflicto que continúa siendo el principal factor de riesgo para la estabilidad de las plazas financieras externas.


