En una jornada donde el optimismo local logró desacoplarse de la tendencia global, los activos argentinos volvieron a mostrar signos de firmeza. Los bonos soberanos en dólares registraron alzas de hasta el 0,8%, un movimiento que, aunque moderado, resultó suficiente para que el riesgo país perforara la barrera psicológica de los 500 puntos. Al cierre de las operaciones, el indicador que elabora JP Morgan se ubicó en 496 unidades, alcanzando niveles que no se veían desde los primeros días de febrero.
Este desempeño cobra relevancia al contrastarse con el resto de los mercados emergentes, que transitaron una sesión mayormente bajista. Mientras el ETF que agrupa a la deuda de estos países (EMB) recortó un 0,2%, los Globales argentinos mantuvieron el impulso iniciado la semana pasada. Según destacaron desde Portfolio Personal Inversiones (PPI), la deuda hard dollar avanzó «sin prisa pero sin pausa», consolidando una recuperación que ya acumula subas de hasta el 3% en los últimos siete días.
El principal motor de este cambio de tendencia radica en la reciente mejora de la calificación crediticia por parte de Fitch. Esta decisión de la agencia parece haber destrabado el escenario de incertidumbre que mantenía los spreads elevados. En el mercado financiero consideran que este movimiento inicia un «círculo virtuoso» que podría devolverle al país la capacidad de emitir deuda para refinanciar sus próximos vencimientos (el denominado rollover), especialmente ante la expectativa de que Moody’s y S&P sigan el mismo camino.
Por el lado de la renta variable, la bolsa porteña también se sumó a la ola de optimismo. El índice S&P Merval anotó una suba del 2,31%, impulsado fundamentalmente por el sector energético. En este rubro, las acciones de YPF sobresalieron con un salto superior al 5,7%, captando buena parte del volumen negociado en la rueda.
Este veranito financiero ocurre en un contexto particular: el Banco Central ha mostrado una desaceleración en su capacidad de compra de divisas, una variable que históricamente el mercado monitorea con lupa. Sin embargo, la mejora en el perfil crediticio y la distensión en el escenario geopolítico de Medio Oriente han pesado más en el ánimo de los inversores.
Hacia adelante, las proyecciones de analistas como los de Adcap sugieren que, si se mantiene la disciplina fiscal y se concreta la reapertura de los mercados internacionales, el riesgo país podría comprimir incluso por debajo de los 400 puntos antes de fin de año. Esto representaría un potencial de apreciación adicional de entre el 13% y el 18% para los bonos soberanos argentinos.


