La balanza comercial argentina cerró febrero en terreno positivo, aunque con una señal de alerta para el equipo económico: el superávit experimentó una fuerte retracción respecto a los niveles de enero. Según el último informe de Intercambio Comercial Argentino (ICA) publicado por el Indec, el excedente fue de USD 788 millones, lo que representa una caída del 44% en la comparación mensual.
Esta disminución se explica, fundamentalmente, por un retroceso extraordinario en las exportaciones, que cayeron un 16,2% desestacionalizado. La cifra contrasta con el «boom» de ventas de trigo que había apuntalado los números del primer mes del año. Por su parte, las importaciones mostraron un leve repunte del 8,2%, impulsadas principalmente por insumos para la producción.
Desde la consultora LCG señalaron que, si bien el saldo a favor creció respecto al mismo mes del año pasado, la reducción contra enero responde a una combinación de factores: una caída en el saldo energético, menores ventas del sector agroindustrial y un déficit creciente en el resto de los sectores de la economía.
Un dato relevante que surge del análisis pormenorizado es el cambio de tendencia en las compras al exterior. Según el economista Ammiel Nehuen Pardo, del Grupo SBS, en febrero se observó una contracción en la llegada de bienes de consumo, mientras que traccionaron los rubros vinculados a la actividad industrial, como bienes intermedios, piezas y accesorios.
Esta moderación en las importaciones se da en un contexto donde el Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral (ITCRM) del Banco Central se ubica en 86,2 puntos, su nivel más bajo en lo que va de 2026. Esta apreciación del peso empieza a generar comparaciones con mayo de 2025, período previo a la corrección cambiaria del año pasado, cuando el rojo de la cuenta corriente externa obligó a reajustes macroeconómicos pese al auxilio financiero internacional.
A pesar de la caída mensual, el primer bimestre de 2026 arroja un balance sensiblemente superior al mismo período del año anterior. Los analistas coinciden en que el panorama para los próximos meses presenta factores favorables:
- Precios internacionales: El aumento en las cotizaciones de commodities como el petróleo y la soja, impulsado en parte por los conflictos en Oriente Próximo, podría mejorar el valor de los envíos argentinos.
- Demanda interna: La debilidad del consumo doméstico actúa como un freno natural para las importaciones, manteniendo el nivel de gasto de los hogares en márgenes acotados.
- Cosecha gruesa: Se espera el ingreso estacional de divisas proveniente de la liquidación del agro durante el segundo trimestre del año.
No obstante, la preocupación persiste sobre la cuantía del superávit. Un excedente comercial reducido limita la capacidad del Banco Central para cubrir los déficits estructurales en turismo, el pago de intereses de la deuda y la formación de activos externos, elementos que siguen presionando la cuenta corriente cambiaria del país.


