El Ministerio de Economía logró revertir la tendencia de la licitación anterior y completó el cupo máximo previsto en su última salida al mercado doméstico. Con una demanda sólida, el equipo de Luis Caputo no solo alcanzó los u$s500 millones proyectados, sino que lo hizo convalidando tasas de interés más bajas, lo que representa un espaldarazo a la estrategia de financiamiento en dólares bajo ley argentina.
Este resultado llega en un momento clave, desmintiendo las proyecciones de algunos analistas que sugerían un agotamiento de la liquidez local. El éxito de la operación se apoya en el elevado nivel de depósitos en dólares del sistema bancario, que actualmente superan los u$s40.000 millones. Alrededor de la mitad de esos fondos permanecen sin ser colocados como préstamos, dejando un margen que el Tesoro busca aprovechar para cubrir sus compromisos.
Los títulos bajo la lupa: entre el corto y el mediano plazo
La licitación se dividió nuevamente en dos instrumentos con horizontes temporales distintos, marcando lo que en el mercado ya se denomina la brecha de riesgo político:
- Bono a 2027: Diseñado para inversores de bajo riesgo, con vencimiento previo a las próximas elecciones presidenciales. Cerró con una tasa efectiva anual del 5,12%, confirmando un sendero de descenso respecto al 5,8% inicial de febrero.
- Bono a 2028: Este título, que vence en octubre de ese año, conlleva una carga de incertidumbre mayor por el cambio de mandato. Aun así, la tasa nominal se ubicó en 8,2%, una mejora frente al 8,5% registrado hace apenas quince días.
Ambos instrumentos mantienen el atractivo de los cupones mensuales, un formato que los bancos promocionan entre pequeños ahorristas como una alternativa de renta similar a la que ofrece el mercado inmobiliario, pero con mayor liquidez.
El debate sobre el «Riesgo País Milei»
Desde el Palacio de Hacienda utilizan estos resultados para cuestionar las mediciones tradicionales de riesgo. Según la visión oficial, la tasa del bono 2027 demuestra que el mercado asigna un riesgo de default bajísimo para el actual período de gestión. Restando la tasa de referencia internacional (cercana al 3,8%), el gobierno sostiene que el «riesgo país propio» ronda apenas los 120 puntos básicos, muy lejos de los 600 puntos que suele marcar el índice de JP Morgan para los títulos de mayor duración.
Sin embargo, la diferencia de 320 puntos básicos entre el bono que vence en 2027 y el de 2028 evidencia que los inversores aún guardan cautela. La denominada «tasa forward» refleja que el mercado percibe una probabilidad de cambio en el rumbo económico tras el próximo ciclo electoral.
El camino hacia los vencimientos de julio
Con esta cuarta licitación, el Tesoro ya ha captado u$s1.431 millones de los u$s2.000 millones que se propuso como meta para este año. El objetivo central es robustecer la caja de cara a un calendario exigente: en julio vencen unos **u$s4.200 millones** entre capital e intereses.
Si bien el equipo económico asegura tener garantizados los fondos para los u$s11.900 millones que restan pagar en 2026, la mirada del mercado está puesta en 2027, cuando los compromisos del Tesoro y el Banco Central escalen por encima de los u$s34.000 millones.
Para anticiparse a ese escenario, Caputo busca ahora financiamiento internacional bajo condiciones más favorables. El plan incluye gestiones con organismos como el Banco Mundial para que actúen como garantes, una herramienta que permitiría perforar el piso del 9% de interés que el mercado externo exige actualmente a la Argentina por el riesgo político.


