El balance financiero de 2025 dejó un saldo favorable para el conjunto de las empresas estatales argentinas, en un escenario marcado por la hoja de ruta de privatizaciones que impulsa el Ejecutivo Nacional. Según el último informe del Ministerio de Economía, las compañías públicas registraron un excedente financiero de $903.000 millones, consolidando el segundo año consecutivo de números positivos, aunque con una marcada desaceleración respecto al ejercicio anterior.
A pesar de la cifra final positiva, el resultado representa una caída del 19,1% en comparación con los $1,1 billones obtenidos en 2024. Este retroceso se explica, en parte, por un contexto de fuerte ajuste en las transferencias del Tesoro y una reconfiguración operativa en firmas clave como Enarsa, AySA, Belgrano Cargas e Intercargo, todas ellas bajo la lupa del programa de desestatización.
Disparidad entre el resultado financiero y operativo
Al analizar la gestión diaria sin los componentes financieros, el panorama cambia: las empresas arrojaron un déficit operativo de $1,3 billones. Esta brecha pone de manifiesto que el superávit final depende todavía del manejo de activos y de la reducción de gastos de capital más que de la rentabilidad propia de los servicios prestados.
En este apartado, compañías como Enarsa y la operadora ferroviaria de pasajeros fueron las que más pesaron en el rojo operativo. Por el contrario, firmas que el Gobierno busca llevar a manos privadas, como Aerolíneas Argentinas, Correo Argentino y AySA, mostraron una mejora en sus desempeños operativos, aun cuando las dos primeras todavía requieren de aval legislativo para concretar su traspaso.
El mapa de las empresas sujetas a privatización
El informe detalla el desempeño de las unidades de negocios que el Gobierno considera prioritarias para su concesión o venta:
- Enarsa: Fue el gran motor del superávit con $324.000 millones, a pesar de haber reducido su ritmo de inversión en infraestructura estratégica, como la reversión del Gasoducto Norte y las obras en el sistema Perito Moreno. La firma ya inició su proceso de salida de Transener, donde mantiene una participación del 26%.
- AySA: Reportó un superávit operativo de $237.000 millones, aunque su balance financiero terminó en rojo por $18.000 millones, afectada por una política tarifaria de aumentos moderados y la quita de subsidios directos.
- Belgrano Cargas: Es uno de los puntos críticos del plan oficial. La empresa ferroviaria de cargas registró un déficit de $41.000 millones, sextuplicando las pérdidas de 2024. El Gobierno ya trabaja en la publicación de los pliegos para su licitación integral.
- Intercargo y Nucleoeléctrica: Ambas mantuvieron la senda positiva con excedentes de $30.000 millones y $90.300 millones respectivamente, consolidándose como activos atractivos para el mercado.
Ajuste de personal y recorte de fondos
La mejora relativa en las cuentas públicas no es casual. El informe subraya una caída del 19% en las transferencias del Tesoro Nacional, que bajaron de $3,6 billones a $2,9 billones en el último año. Esta política de «asfixia financiera» obligó a las direcciones de las empresas a profundizar el recorte de gastos corrientes.
Asimismo, la reorganización del sector público conllevó una reducción de la planta estatal de aproximadamente 6.000 empleados a lo largo de 2025. Esta disminución de la dotación de personal afectó principalmente a aquellas compañías que se encuentran en las etapas más avanzadas de sus procesos de reforma y eventual venta al sector privado.


