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Genneia expande su frontera renovable con la inauguración del Parque Solar Anchoris

La puesta en marcha del complejo en Luján de Cuyo consolida el liderazgo de la compañía en la región y refuerza la transición energética de Mendoza como eje de competitividad económica.

Hay noticias que se leen como simples estadísticas de infraestructura, pero lo que sucedió esta semana en Luján de Cuyo tiene una lectura mucho más profunda. Con la presencia de Jorge Brito y el gobernador Alfredo Cornejo, Genneia puso en marcha el Parque Solar Anchoris, un proyecto que le cambia la cara a la matriz energética mendocina y que nos recuerda que la transición energética ya no es una promesa de folleto, sino una realidad palpable.

Hablemos de lo que importa: 160 millones de dólares. En una Argentina donde el capital suele ser esquivo y cauteloso, que una empresa decida hundir esa cifra en 360.000 paneles bifaciales dice mucho sobre la confianza en el potencial regional. No es un hecho aislado. Bernardo Andrés, CEO de la firma, fue muy honesto al reconocer que muchas veces estas decisiones se toman «mucho tiempo antes de tener la información perfecta». Esa es la esencia del riesgo empresario: apostar por el futuro cuando el presente todavía es una incógnita.

El impacto en la mesa de los mendocinos

Para el vecino de a pie, esto se traduce en algo concreto: energía limpia para el equivalente a 125.000 hogares. Pero para el sector productivo, el impacto es estructural. Mendoza sabe que el petróleo convencional está en declive y que el futuro de sus exportaciones —desde el vino hasta la potencial minería sustentable— depende de qué tan «verde» sea su energía.

Anchoris suma 180 MW a un sistema que los pedía a gritos. Con esto, Genneia ya opera 630 MW en Cuyo, una región que se está transformando en el polo solar más importante del país. Esto no solo ayuda al equilibrio fiscal (al generar localmente lo que antes quizás debíamos «importar» de otras provincias o quemando combustibles caros), sino que genera un clima de negocios más robusto.

Institucionalidad: La clave del tablero

Lo más interesante de la jornada fue el tono. Hubo un reconocimiento mutuo entre lo público y lo privado. El gobernador Cornejo fue claro: esto es parte de un plan sistemático. Y ahí reside la verdadera seguridad jurídica. Cuando el inversor ve que, más allá de quién ocupe el sillón de la gobernación, las reglas para la energía renovable se mantienen, el capital fluye.

Sin embargo, no todo es color de rosa. Este crecimiento nos pone frente a un espejo incómodo: la necesidad urgente de mejorar la infraestructura de transporte. De nada sirve llenar el desierto de paneles si los «cables» para llevar esa energía a las fábricas y ciudades están al límite. Es el gran desafío institucional que sigue pendiente.

Una mirada al horizonte

¿Qué nos deja Anchoris? Primero, una inyección de optimismo. Segundo, la prueba de que la rigidez económica de años anteriores se está agrietando ante proyectos que proponen eficiencia y sustentabilidad.

Genneia ya mira hacia 2029 con nuevos proyectos en el sur mendocino. Como bien dijo su CEO: «El futuro empezó». Y en Mendoza, parece que ese futuro tiene forma de panel solar y aroma a desierto productivo. Es una señal de previsibilidad en un mar de incertidumbres, y eso, en la economía de hoy, vale tanto como la energía misma.