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Gobernadores de centro rearman sus filas frente a Milei con una incógnita cordobesa

En el tablero político argentino comienza a gestarse un movimiento de piezas que busca romper la polarización extrema. Mientras el presidente Javier Milei redobla...
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Gobernadores de centro rearman sus filas frente a Milei con una incógnita cordobesa

En el tablero político argentino comienza a gestarse un movimiento de piezas que busca romper la polarización extrema. Mientras el presidente Javier Milei redobla la apuesta con su propuesta de reforma electoral para eliminar las PASO, un grupo de seis gobernadores inició conversaciones reservadas para consolidar un frente de centro. El objetivo es claro: construir una alternativa que escape a la lógica de «el Gobierno o el kirchnerismo».

Este espacio, que retoma la filosofía de lo que en su momento fue el bloque de «Provincias Unidas», reúne a mandatarios de diverso signo político pero con intereses territoriales convergentes. Entre los protagonistas aparecen Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Ignacio Torres (Chubut), Gustavo Valdés (Corrientes), Carlos Sadir (Jujuy) y Claudio Vidal (Santa Cruz). Sin embargo, el nombre que genera mayores interrogantes y tensiones es el del cordobés Martín Llaryora.

El factor Llaryora y la interna del PJ

A diferencia de su mentor, Juan Schiaretti —quien mantiene una postura de centro más neta y dialoga activamente con Mauricio Macri—, Llaryora parece no querer soltar del todo la mano del peronismo. El mandatario cordobés atraviesa una dualidad estratégica: por un lado, participa del armado federal de centro; por otro, explora un retorno a las estructuras del Partido Justicialista (PJ), donde incluso ambiciona disputar la conducción en su provincia.

Desde su entorno aseguran que, si bien tiene aspiraciones presidenciales, la prioridad será asegurar su continuidad en la gobernación. Esta ambigüedad lo coloca en una posición de árbitro, ya que podría terminar compitiendo en una interna amplia contra figuras como Axel Kicillof o liderando la mentada «tercera vía».

El fantasma de Macri y el rechazo a la «vuelta al pasado»

En el armado de este frente de centro también orbita Mauricio Macri. El ex presidente fue anfitrión de gestos de acercamiento, como el reciente encuentro con Gustavo Valdés en Corrientes. Sin embargo, la posibilidad de que Macri encabece una fórmula presidencial genera fuertes resistencias, especialmente en el ala radical liderada por Pullaro. En el entorno del santafesino son tajantes: consideran que el electorado no peronista buscará «futuro y no pasado», relegando al fundador del PRO a un rol de articulador externo más que de candidato.

La pulseada por las PASO: ¿Estrategia o ahorro?

El trasfondo de todos estos movimientos es la intención de la Casa Rosada de eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Para los gobernadores y la oposición dialoguista, la jugada de Milei no busca el ahorro fiscal, sino una «ingeniería de fragmentación». Sin las primarias, las alianzas de centro y el propio peronismo perderían la herramienta institucional para ordenar sus internas y dirimir liderazgos, lo que favorecería la dispersión del voto opositor.

El peronismo también se mueve

Mientras tanto, el oficialismo bonaerense no se queda quieto. Axel Kicillof busca ampliar su base de sustentación reclutando sectores que hoy se sienten huérfanos de representación, incluyendo a gobernadores «dialoguistas» con el Gobierno nacional como Raúl Jalil (Catamarca) u Osvaldo Jaldo (Tucumán).

A este escenario se suma la irrupción de Natalia de la Sota, quien tomó distancia del «cordobesismo» tradicional de Schiaretti para lanzar su propio espacio, «Defendamos Córdoba», marcando una línea crítica tanto hacia Milei como hacia los acuerdos de cúpula.

El escenario para 2027 es todavía una nebulosa de conversaciones cruzadas. Lo que parece quedar claro es que la liga de gobernadores del interior busca nacionalizar su peso político, intentando que el país deje de mirarse exclusivamente en el espejo de la General Paz.