Teherán ratificó su postura de no negociar con los Estados Unidos en el actual escenario de conflicto. El canciller iraní, Abbas Araghchi, desestimó cualquier posibilidad de alcanzar un acuerdo de paz bajo las condiciones sugeridas por la administración de Donald Trump, a quien acusó directamente de profundizar la crisis humanitaria en la región.
En una entrevista concedida a la cadena CBS, el jefe de la diplomacia iraní fue tajante al despejar los rumores sobre un posible acercamiento. «No vemos ninguna razón por la que debamos hablar con los estadounidenses», sentenció, recordando que los canales de comunicación se rompieron en el momento en que Washington decidió avanzar con acciones militares contra intereses de su país.
Un escenario de desconfianza profunda
El funcionario iraní cargó con dureza contra la figura de Trump, señalando que el incremento de las muertes en Medio Oriente responde a una estrategia deliberada del mandatario. «Hay gente que muere simplemente porque el presidente Trump quiere divertirse», disparó Araghchi, calificando la política exterior estadounidense como una ofensiva bélica sin fundamentos sólidos más que la demostración de fuerza.
A pesar del asedio y la intensidad de los bombardeos que mantienen en vilo a la zona, el canciller aseguró que la estructura de poder en Teherán no se ha visto resentida. Según sus declaraciones, Irán se mantiene «estable y fuerte», limitándose a ejercer lo que definen como el derecho a la defensa de su población.
Sin ofertas sobre la mesa
Uno de los puntos más críticos de la negativa iraní recae sobre el plano nuclear. Si bien en etapas previas —mediadas por figuras como Jared Kushner y Steve Witkoff— se había barajado la posibilidad de que Irán redujera sus reservas de uranio enriquecido a cambio de garantías de paz, esa ventana parece haberse cerrado definitivamente.
«Ahora mismo no hay nada sobre la mesa», confirmó Araghchi. Esta postura implica un retroceso diplomático significativo, ya que Irán descarta realizar concesiones de cualquier tipo mientras persistan las hostilidades. Cualquier futura negociación, advirtieron desde el Ministerio de Exteriores, quedará sujeta a una reevaluación total del panorama político internacional.
El control estratégico del Estrecho de Ormuz
Más allá del conflicto directo, Irán busca consolidar su rol como actor clave en la logística global. Araghchi reveló que mantienen contactos reservados con diversas naciones interesadas en la seguridad del Estrecho de Ormuz, un punto neurálgico por donde circula gran parte del petróleo mundial.
Si bien evitó dar nombres propios de los países involucrados en estos diálogos, el canciller confirmó que el objetivo es garantizar el «paso seguro» de buques comerciales, una ficha de intercambio que Teherán suele utilizar para demostrar su influencia operativa en medio de la tensión con Occidente.


