El compromiso de la compañía minera ratifica el impacto del RIGI como pilar de la seguridad jurídica y la atracción de capitales de largo plazo.
La reunión en Casa Rosada entre el Poder Ejecutivo y la cúpula de Vicuña Corp. formaliza un hito de inversión de USD 18.000 millones, una cifra que posiciona a la Argentina en el mapa global de los principales productores de cobre, oro y plata. Más allá del acto institucional, el encuentro subraya un cambio de tendencia: la transición de un modelo de aislamiento y discrecionalidad hacia uno de integración y reglas claras.
El verdadero debate de fondo no es la riqueza del subsuelo, sino la calidad de las instituciones. Las autoridades de la empresa fueron categóricas al señalar que este desarrollo, con una vida útil de más de 70 años, habría sido técnicamente inviable sin el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI).
Este instrumento actúa como un cortafuegos contra la inestabilidad histórica y la presión impositiva asfixiante, devolviendo al país la capacidad de competir por el ahorro externo. El reconocimiento por parte del sector privado confirma que el capital no responde a voluntarismos, sino a señales claras de respeto por el derecho de propiedad y la libertad contractual.
La puesta en marcha de este complejo minero trasciende la coyuntura y se inserta en un programa de reformas de fondo:
- Solvencia y divisas: La escala del proyecto garantiza un flujo de exportaciones genuinas que fortalece el balance del Banco Central sin recurrir a deuda o emisión.
- Confianza inversora: Funciona como un «caso testigo» para el mercado internacional, validando que el nuevo marco normativo no es una medida cosmética, sino una reforma estructural.
- Eficiencia productiva: Al integrar a la Argentina entre las cinco mayores operaciones mineras del mundo, se quiebra la inercia de estancamiento propia del modelo estatista previo.
El desafío sistémico sigue siendo consolidar este rumbo para garantizar que la inversión real se traduzca en un crecimiento sostenido. El acuerdo con Vicuña Corp. no solo fortalece el programa económico actual, sino que genera una previsibilidad inédita para sectores que requieren horizontes de planificación de décadas, alejando el fantasma de la arbitrariedad regulatoria.


