El presidente Javier Milei volvió a exhibir su estilo frontal para blindar a su jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en medio de la controversia por su declaración jurada. Con una frase tajante que buscó cerrar cualquier especulación sobre cambios en el equipo de gobierno, el mandatario aseguró que el funcionario «ni en pedo se va» y ratificó que cumplirá con los plazos legales para presentar su patrimonio antes del 31 de julio.
La intervención presidencial surge como respuesta a la tensión interna que generaron las declaraciones de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien había sugerido públicamente que Adorni debía transparentar sus números de manera inmediata. Milei, lejos de sumarse al reclamo, cuestionó la actitud de la ministra al considerar que sus dichos entorpecieron la estrategia oficial: «Lo que hizo Patricia es espoilear», afirmó el jefe de Estado, aclarando que la documentación ya estaba en proceso de preparación.
Durante una entrevista televisiva, Milei intentó bajarle el tono al roce con Bullrich, asegurando que el tema ya había sido conversado previamente. Sin embargo, aprovechó la oportunidad para marcar la cancha y reafirmar su autoridad ante posibles disidencias dentro de las filas de La Libertad Avanza.
«El presidente soy yo. Si a alguno no le gusta lo que decido, se lo tendrá que fumar o irse», sentenció con dureza.
Esta declaración funciona como un mensaje directo a su tropa: el mandatario no está dispuesto a ceder ante presiones externas ni internas cuando se trata de la estabilidad de sus colaboradores más cercanos. Según explicó, su criterio para mantener a un funcionario se basa en la honestidad, y aseguró haber revisado personalmente la situación de Adorni: «Me consta que está limpio», remató.
Fiel a su narrativa de confrontación con los medios, el Presidente vinculó las acusaciones contra el jefe de Gabinete con una supuesta campaña de desprestigio. En este sentido, acusó a ciertos sectores de la prensa de «vulnerar la presunción de inocencia» y realizar «juicios sumarísimos» sin sustento legal. Incluso dirigió críticas puntuales hacia figuras como Marcela Pagano, a quien calificó en términos muy duros por sus recientes declaraciones.
En el tramo final de su exposición, Milei buscó elevar la discusión hacia el horizonte político de largo plazo. Proyectó la gestión hacia las elecciones de 2027, planteando una dicotomía entre su modelo de «ideas de la libertad» y lo que denomina un retorno al pasado.
- Defensa del rumbo: El mandatario sostuvo que no gobierna para las encuestas ni por la imagen, sino para «ser el mejor gobierno de la historia».
- Desafío electoral: Afirmó que si la sociedad decide volver al modelo anterior en los próximos comicios, no tendría inconvenientes en dejar la gestión y regresar a la actividad privada.


