El mercado energético global atraviesa horas críticas. Tras una nueva escalada bélica en Medio Oriente, el precio del petróleo se mantiene en niveles alarmantes, reavivando los fantasmas de una crisis de suministros. A pesar de un leve respiro este martes, la cotización del crudo refleja la fragilidad de la tregua entre Estados Unidos e Irán y la incertidumbre total sobre la libre navegación en el Estrecho de Ormuz.
De acuerdo con los últimos relevamientos de las agencias internacionales, el barril de Brent —referencia para el mercado europeo y la Argentina— oscilaba hoy en torno a los US$ 113, luego de haber trepado casi un 6% durante la jornada previa. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI), el indicador estadounidense, se posicionaba apenas por encima de los US$ 104.
La disparada de precios no es casual. El lunes, el Golfo fue escenario de un intercambio directo de fuego entre fuerzas norteamericanas e iraníes, lo que derivó en bloqueos marítimos cruzados. El foco del conflicto es el Estrecho de Ormuz, un punto geográfico vital para la economía mundial: por ese angosto paso circula diariamente el 20% de la demanda global de crudo. Cualquier interrupción en esta arteria energética impacta de lleno en la inflación global y en los costos logísticos.
El «Proyecto Libertad» y la respuesta de Teherán
En un intento por destrabar la situación, el gobierno de Donald Trump puso en marcha el denominado “Proyecto Libertad”, una misión militar destinada a escoltar buques de naciones neutrales para que puedan salir de la zona de conflicto. Según reportes de la naviera Maersk, el carguero Alliance Fairfax logró cruzar el estrecho bajo custodia estadounidense, un movimiento que los analistas ven con cautela.
Para Tim Waterer, analista de KCM Trade, este cruce fue un «evento puntual» y no garantiza una normalización del comercio. La respuesta de Irán no se hizo esperar: se registraron ataques en la región de Fujairah (Emiratos Árabes Unidos), donde el Ministerio de Defensa local confirmó el lanzamiento de misiles de crucero, la mayoría de ellos interceptados antes de impactar en instalaciones estratégicas.
Impacto financiero y el frente local
La volatilidad del crudo arrastró a las principales plazas financieras. En Asia, la bolsa de Hong Kong cerró con pérdidas cercanas al 1%, mientras que Wall Street y los mercados europeos operan condicionados por el temor a que la energía encarezca aún más el costo de vida. En Australia, de hecho, el banco central ya dispuso una suba de tasas citando específicamente el encarecimiento de los combustibles.
Este escenario genera una presión adicional para la Argentina. El sostenimiento del barril por encima de los US$ 100 pone en jaque la política de precios de los combustibles y los costos de transporte interno. En un contexto donde el Gobierno nacional intenta consolidar la baja de la inflación y utiliza el tipo de cambio como ancla, un shock externo en el sector energético podría obligar a recalibrar los planes económicos para el segundo semestre del año.
Por ahora, la mirada de los inversores está puesta en dos frentes: la capacidad de Estados Unidos para sostener las escoltas marítimas y la agresividad de la respuesta de Teherán. Mientras el conflicto no ceda, el «riesgo geopolítico» seguirá mandando en las pizarras de las estaciones de servicio y en los monitores de los operadores bursátiles.


