El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que habilita la importación de un cupo adicional de 80.000 toneladas métricas de carne magra argentina en 2026, una decisión que consolida el giro estratégico en la relación bilateral y marca un fuerte respaldo comercial a la gestión de Javier Milei.
Según el texto oficial difundido por la Casa Blanca, la medida responde a una situación crítica del mercado interno estadounidense. Trump reconoció que el suministro local de carne vacuna magra será insuficiente para satisfacer la demanda a precios razonables, producto de sequías, incendios y una fuerte distorsión del mercado, lo que obligó a flexibilizar el esquema de importaciones.
El cupo asignado a la Argentina será administrado por orden de llegada, dividido en cuatro tramos trimestrales de 20.000 toneladas métricas, y el primer embarque está previsto para el 13 de febrero próximo. Se trata de un acceso preferencial que posiciona a la carne argentina como pieza clave para estabilizar los precios en Estados Unidos.
La decisión de Trump modifica de manera temporal el contingente arancelario de carne vacuna y apunta a frenar la escalada de precios que llevó a la carne molida a niveles récord a fines de 2025, cuando alcanzó los 6,69 dólares por libra, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales.
El anuncio no llega en soledad. Apenas un día antes, Estados Unidos y Argentina firmaron un acuerdo para eliminar aranceles recíprocos en más de 2.000 productos, abarcando una amplia gama de sectores productivos. Libre comercio real, sin discursos vacíos ni proteccionismo disfrazado.
El nuevo esquema exclusivo para la carne magra argentina ya había sido anticipado por Milei en noviembre de 2025, durante su participación en el America Business Forum en Miami, donde adelantó que Trump otorgaría una cuota especial como señal concreta de la estrecha cooperación económica entre ambos países.
El respaldo de Washington a Buenos Aires no se limita al comercio. En el plano financiero, el Departamento del Tesoro de EE.UU. también apoyó las gestiones del Gobierno argentino ante el FMI y otros organismos multilaterales, en el marco de un esquema de asistencia que incluyó compromisos de financiamiento por unos USD 40.000 millones.


